«Hacía mucho tiempo que no teníamos un invierno tan seco”

Desde la Extensión Rural del INTA Carlos Pellegrini alertan que el trigo podría tener una fuerte merma en los rindes de hasta el 40%. Desde mayo hasta la actualidad, sólo se registraron 5 milímetros en el centro oeste santafesino. El promedio anual está por debajo de los 250 ml y amenaza la siembra próxima de maíz. También preocupa a productores lecheros.

Sin dudas que la falta de agua se hace sentir. El sector agropecuario es uno de los que más padece las escasas precipitaciones. Se acerca la siembra de maíz y productores advierten que sin lluvias dentro de los próximos días será imposible avanzar con el cultivo. Como si fuera poco, el trigo ya sufre la sequía y los daños se extienden, también, a la ganadería. Es que hoy las pasturas no tienen los rebrotes habituales y, de seguir por este camino, habrá que recurrir al forraje para alimentar a los animales. “Hacía mucho tiempo que no teníamos un invierno tan seco”, adelantó Gustavo Almada, jefe de la Extensión Rural INTA Carlos Pellegrini.

De acuerdo a las estadísticas que llevan en INTA Carlos Pellgrini, en toda la región del departamento San Martín – centro oeste santafesino – la última lluvia fue el 21 de mayo y, en ese entonces, sólo se registraron 5 milímetros. Y a partir de ese momento, las precipitaciones desaparecieron por completo. Incluso, en el quinto mes de este año, fue la única vez que las tormentas se hicieron presentes en la región. A decir verdad, entre mayo y la actualidad el pluviómetro marcó 5 milímetros. “El acumulado anual es de 359, cuando a esta altura deberíamos tener 600. Tenemos un déficit de casi 250 milímetros. Es una situación anómala. Hace muchos años que no teníamos un invierno tan seco. La situación es muy complicada”, alertó Almada.

Trigo entre las cuerdas

Desde la Extensión Rural ubicada en el departamento San Martín alertaron la crítica situación que atraviesa el trigo. Es que a pesar que aún existen lotes que resisten la seca, en la mayoría y por el contrario, el potencial de rendimiento ya se ha perdido. Y esto se debe a que las plantas – a pesar de aguantar la falta de precipitaciones –, tendrán menos espigas por metro cuadrado. “Con muchos productores que estamos hablando no harán la aplicación de fertilizantes porque el rendimiento se está perdiendo día a día. Hay hectáreas que se iban a sembrar de ciclo corto y no se hizo, con lo cual la superficie de trigo va a ser menor”.

Almada explicó que dicho cultivo necesita no sólo las reservas de humedad de la tierra sino también las precipitaciones en el período junio – agosto. Existen fórmulas que pueden determinar la caída del rinde de acuerdo a los registros de agua de esos tres meses. Y cuando el pluviómetro marca cero como en este 2020, la merma es importante. Incluso hay productores que ya pronostican una caída de hasta el 40%. “Por eso en muchos casos anticipan que no harán ciertos gastos porque son imposibles de recuperar”.

El maíz bajo amenaza

Considerando las circunstancias actuales, desde el Instituto deslizaron que si un productor logró realizar un control de malezas correcto y analiza un lote para la siembra de maíz, las reservas de humedad existen. Los caladores de suelo, según los análisis que hacen constantemente desde Carlos Pellegrini, demuestran que a 15 centímetros de profundidad se puede encontrar la tierra en condiciones favorables. “Para ese cultivo siempre se espera una lluvia que permita implantar y que el escenario sea propicio para que la germinación de la semilla sea adecuada. También es propicio para el desarrollo correcto. En este contexto, todos esperamos precipitaciones que favorezcan la siembra, la cual comienza entre fines de agosto y mediados de septiembre”, indicó Almada y agregó: “Si no hay lluvias en lo que resta de este mes y durante los primeros días del siguiente, el perfil estará muy seco para implantar el cultivo”.

La producción lechera también sufre

El daño de la falta de agua es tal que la producción lechera y la oferta forrajera ya comienza a prender luces amarillas. Productores manifiestan que las pasturas no rebrotan a tiempo, el volumen de pasto que ofrecen es menor y deben recurrir a alimentos conservados como silos o rollos. “Las reservas comienzan a agotarse. Los precios de la leche están estancados, y todo va empeorando la realidad”.

Y para mayores, los pronósticos para los próximos 10 – 15 días no anticipan buenas noticias. “Estoy revisando constantemente y no hay ninguno que advierta lluvias. Es una situación compleja la que estamos atravesando”, indicó Almada.