Empresa láctea tambalea por el cierre de tambos y temen despidos

La industria se encuentra jaqueada por la falta de materia prima, poniendo en riesgo los puestos de trabajo. Alberto Bovier, responsable de "Lácteos Aurora", relata su difícil situación tras la serie de inundaciones que afectan la región

“Pelearla hasta el final”. De esa forma el gerente de «Lácteos Aurora» dejó entrever en redes sociales la realidad de la empresa que tiene a su cargo. Alberto Bovier, uno de los responsables de la firma ubicada sobre Ruta 70 – en la localidad de Vila -, graficó la situación ante la falta de materia prima ocasionada por el cierre de tambos tras las últimas inundaciones.

De acuerdo a lo que detalló, Aurora asume un costo salarial de $ 1 millón por mes, pero “la idea es que no haya despidos” y agregó, además, que están recibiendo el 50% de la leche que necesitan.

Lácteos Aurora depende de la provisión de los establecimientos lecheros del oeste del departamento Castellanos. La incertidumbre es total. “Tuve una situación similar con mi papá entre los años ´78 y ´81, lamentablemente tuvimos que cerrar campo y tambo, nos fundimos. Mi papá terminó acá en Rafaela en una casa prefabricada con la jubilación mínima. Pero arrancamos de nuevo, ahora estamos en una situación complicada, pero esta vez pienso lucharla hasta el fin”.

El cierre de tambos en el último año y la merma en la producción de los que sobreviven en esta nueva crisis hídrica pusieron en jaque a las pequeñas y medianas industrias, que no pueden contar con la leche mínima como para seguir produciendo. Y una de ellas es Lácteos Aurora.

Bovier detalló el presente de la siguiente manera: “Nos encontramos con este fenómeno y estamos realmente complicados. Nuestra fábrica se provee de tambos que están básicamente en la zona sur de Vila, Bauer y Sigel, San Antonio, etc. La zona está muy afectada. Yo he recorrido la zona de Felicia y ya se ve recuperada, pero nuestra región no. Algunos establecimientos cerraron, llevaron los animales a la zona de Córdoba y se complicó mucho la provisión de materia prima. Estamos más o menos en el 50% de lo normal para esta época”.

De acuerdo a lo que explicaron desde la firma, antes las inundaciones había “entre 15 y 16 tambos que nos enviaban leche hasta esta crisis. Ahora cerraron 2 en forma definitiva, 1 era el más grande que teníamos, nos proveía 5.000 litros por día, o sea que es el 20% de toda la fábrica. Y el resto está al 50% de la producción, están levantando de a poquito gracias a las buenas condiciones del tiempo de los últimos días. Se está yendo el agua pero es como una laguna de retardo lo que tenemos nosotros ahí”. Y profundizó: “Estábamos procesando entre 25.000 y 30.000 litros diarios aproximadamente. Ahora nos están llegando 14.000 litros. Algunos colegas nos están enviando leche, así que más o menos pudimos mantener la producción pero no sé cómo va a evolucionar de aquí en adelante”.

Por otro lado, y con la vista puesta en el futuro del sector, Bovier sostuvo que “si nos espera un marzo complicado yo creo que muchos más van a cerrar. Tambos de 1.000 litros están entregando 350, algunos alcanzan al 50%. Si no se hacen obras todos los productores van abandonar la actividad. Las obras tardan, demoran, la zona de Córdoba está mandando mucha agua al límite con la provincia y así nos inundamos nosotros. No es la primera vez, en abril lo hablamos con la gente del Ministerio de la Producción. El canal Vila – Cululú sigue con sus dimensiones habituales y la cuenca se expandió de 60.000 hectáreas a 120.000 hectáreas”.

Resistir

Bovier dejó en claro que la premisa es la responsabilidad empresarial. Aurora emplea a 22 operarios y “el objetivo es que no haya despidos. El problema es cuánto vamos a poder resistir. Hoy un empleado lácteo, contando todos los costos, vacaciones, aguinaldos, antigüedad nos cuesta $ 45.000 por mes promedio. Haga la cuenta, es $ 1 millón de sueldos por mes, un valor muy alto. Si no podés producir, con la competencia que hay en el sector es imposible continuar. De todas maneras la parte del sindicato, la gente de Atilra, nos pidió que sigamos adelante, que ellos iban a gestionar para entregarnos algo de leche. Sucesores de Alfredo Williner nos está proveyendo con un chasis por día, son entre 6.000 y 7.000 litros, con la condición que no despidamos empleados”.

Esta crisis llegó en un momento crucial ya que la empresa había ganado nuevos mercados y proyectado un crecimiento de la firma. El año pasado apostó un poco más. Gestionó créditos en el Banco Nación para ampliaciones, un depósito con entrepiso para materia prima, un comedor, sanitarios y cambiadores. «Hicimos una sala de elaboración y envase de crema. Ahora nos encontramos que tenemos que pagar los créditos y no tenemos producción”, contó Bovier.