El socialismo se prepara una interna con duras disputas ideológicas

El socialismo se prepara una interna con duras disputas ideológicas

Di Pollina y Balagué, de la agrupación Bases, disputarán el poder del partido a los ex gobernadores Lifschitz y Bonfatti

En el comienzo de un año que asoma intenso, con la pandemia aún azotando toda la geografía, la actividad política va despejando incógnitas de cara a las elecciones de medio término. Uno de los espacios que se encuentra en pleno debate interno es el Partido Socialista, que debe renovar autoridades a nivel nacional y provincial el 18 de abril próximo. Y ya aparecieron los primeros nombres que disputarán poder dentro del PS. La agrupación Bases postulará al ex diputado Eduardo Di Pollina a la conducción nacional y a la ex ministra de Educación Claudia Balagué para la jefatura provincial.

La decisión fue tomada este fin de semana en un encuentro de Bases, en el que adjuntaron un crítico documento con severas objeciones al rumbo que tomó la actual conducción del socialismo, que alejó al partido del poder en Santa Fe al perder las elecciones de 2019 y terminó aliado, a nivel nacional, con el tándem Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey. En la actual coyuntura, también rechaza de plano cualquier intento de alianza con sectores del macrismo.

Para disputar la conducción nacional (hoy en manos del ex gobernador Antonio Bonfatti), Di Pollina irá secundada por la dirigente socialista porteña Julia Martino. En Santa Fe, Balagué hará dupla con el ex ministro de Salud Miguel Cappiello.

“El partido está muy mal y con posiciones políticas antagónicas. Se cometieron muchos errores que nos llevaron a la situación actual y esto se debe corregir con un proceso electoral interno”, dijo ayer Di Pollina a La Capital.

Por cantidad de afiliados y por vocación de poder, Santa Fe es el distrito que siempre marca el rumbo en el socialismo nacional. Y en la provincia conviven tres espacios bien diferenciados. El que comanda el ex gobernador Miguel Lifschitz, el que se referencia en Bonfatti y una tercera pata, Bases Socialistas, que alumbró en la vida interna en agosto de 2019, dos semanas antes de que la dupla Fernández-Fernández hiciera añicos la pretensión de Mauricio Macri de aspirar a un segundo mandato.

Si bien las diferencias venían desde mucho antes, la antesala de esa elección obró como el parteaguas final. Bases llamó a votar por la fórmula del Frente de Todos mientras que la conducción formal del PS estaba en alianza con Consenso Federal, el espacio en el que convivían socialistas, radicales y peronistas ortodoxos.

Aquel encuentro embrionario fue tomando cuerpo y forma, a tal punto de que ahora buscará su espacio de poder en la propia estructura partidaria sin romper los lazos institucionales del partido, como hizo en su momento Rubén Giustiniani, el otro rebelde a la conducción formal del socialismo.

Si no hay modificaciones en el calendario, los socialistas irán a las urnas el 18 de abril. Para cerrar las listas a nivel nacional hay plazo hasta el 8 de febrero. En la provincia se extenderá un poco más; la primera quincena de marzo.

El rumbo ideológico y las políticas de alianzas están en el centro del debate. El sector que comanda Lifschitz está siendo tironeado por sus socios radicales del Frente Progresista para conformar “un frente de frentes”, donde se incluya al PRO y a otros espacios de Juntos por el Cambio.

La parcela que domina Bonfatti, la semana pasada, sacó un comunicado donde advierte que si no se logra la unidad partidaria, estarían dispuestos a ir solos en las Paso.

Para Di Pollina, el planteo que hizo Bonfatti es puro gatopardismo. “En realidad quiere dejar todo como está”, castigó el ex diputado.

También relativizó el rechazo público que hizo Lifschitz a la idea de sumar voluntades en un frente junto con sectores de Cambiemos. “Esa es una opinión más. Todo debe resolverse en el congreso del partido y con las nuevas autoridades elegidas”, matizó Di Pollina.

Para darle carnadura a los nombres ya lanzados, Bases confeccionó un documento muy crítico con la conducción actual del socialismo.

“El Partido Socialista viene atravesando en los últimos años una profunda crisis política producto de que se menoscabó el funcionamiento de sus espacios orgánicos y se empezaron a tomar decisiones inconsultas por un grupo reducido de dirigentes al margen de nuestro partido y a espaldas de la militancia, que empezó a enterarse de las definiciones partidarias por los medios de comunicación”, sostiene el paper.

“Permanentemente las y los militantes quedaron fuera de los procesos orgánicos de discusión, los congresos se transformaron en meros trámites vaciados de contenido y la inconsulta hacia sus miembros se transformó en una práctica habitual. Estas son algunas de las causas políticas e institucionales que nos llevaron a fracasos electorales”, sostiene el documento, dando a entender que primó ciertos personalismos es las estrategias políticas.

“Tenemos el desafío entonces de imprimirle a nuestro querido Partido Socialista la capacidad organizativa, el espíritu transformador y la discusión política que supo caracterizarlo. Estamos convencidas y convencidos de que el socialismo sigue siendo el camino en la construcción de una sociedad respetuosa del ambiente, feminista, justa e igualitaria. Para ello, debemos revisar la práctica y así poder construir más socialismo, sumando nuevas voluntades e ideas”, sostiene en uno de los párrafos finales.

El pronunciamiento no hace referencia a otras fuerzas políticas, pero Di Pollina, en diálogo con este diario, fue enfático respecto de los límites que no debe traspasar el partido de la rosa. “Rechazamos cualquier intento de alianza con Cambiemos y el PRO, que es parte del neoliberalismo que devastó a la Argentina”, sostuvo el ex diputado.

Fuente: La Capital

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