El Frente Progresista (FPCyS) ya diagrama su hoja de ruta para un 2021 con impronta electoral. El desafío: reconfigurarse, pero sin perder identidad histórica, en un escenario en el que promete tallar la polarización nacional, junto a la necesidad de recuperar el terreno perdido luego del revés en las urnas de 2019.
El viernes pasado, la mesa provincial del Frente Progresista se reunió por primera vez en lo que va del año. El cónclave virtual permitió abrir la discusión, calendario electoral en mano, de los pasos a seguir.
Del encuentro participaron los principales referentes de la coalición opositora: Miguel Lifschitz y Antonio Bonfatti (socialismo), Carlos Fascendini (titular de la UCR provincial), Maximiliano Pullaro (radicales del NEO), Lisandro Enrico (Radicales Libres), Gabriel Real (PDP), Mónica Peralta (GEN) y Gabriela Sosa (Libres del Sur). Lo propio hicieron los intendentes Pablo Javkin (Rosario) y Emilio Jatón (Santa Fe), dirigentes con mayor con responsabilidad de gestión en la actualidad.
Historial
Durante los meses previos al encuentro vía Zoom, las coincidencias pasaron por la necesidad de agrandar la alianza, pero las diferencias se centraron en los actores a sumar al espacio político.
En ese contexto, el radicalismo propició ponerle fin a la experiencia del Frente Progresista y de Juntos por el Cambio (JxC), al tiempo que impulsó otra construcción amplia y en sintonía con la UCR nacional.
Sin embargo, días atrás el titular del socialismo santafesino, Enrique Estévez, ratificó —una entrevista publicada por La Capital— el curso a seguir por su partido: “No podemos obrar como furgón de cola del kirchnerismo y del macrismo”. Un mensaje directo a los aliados frentistas y, al mismo tiempo, a los rivales en gateras para la interna del 18 de abril próximo.
“Todos tenemos la vocación de crecer, pero sin perder la identidad ni la unidad lograda en los últimos años en el FPCyS. Obviamente, hay algunos matices en las posiciones. No obstante, fue un diálogo positivo”, deslizaron en la vereda socialista.
Al respecto, destacaron la decisión de promover conversaciones “con distintos dirigentes con voluntad de ampliar el Frente Progresista”. Incluso con aquellos que, en su momento, “participaron de esta construcción y, por alguna circunstancia, se apartaron”.
En el partido de la rosa roja vienen trabajando para amplificar la coalición con dirigentes políticos de distintos territorios y, especialmente, referencias sociales.
Luego advirtieron que también “se analizarán estrategias locales para buscar la mayor competitividad» en las ciudades y comunas (superan las 200) con administraciones frentistas.
La alternativa luce como un guiño a los radicales que aspiran a conformar una gran alianza no peronista. Y es un aval explícito a Javkin y Jatón.
El Frente Progresista tiene una representación en los gobiernos de ciudades clave como Rosario, Santa Fe, Venado Tuerto y Villa Gobernador Gálvez.
De hecho, luego de que referentes de la UCR manifestaran su interés en un nuevo armado político, dirigentes del PS y Javkin aceleraron las reuniones tendientes a tonificar el Frente Progresista.
El año pasado, la relación entre el jefe de Creo y Lifschitz había deparado varios cortocircuitos. Pero el paso de los meses estabilizó los ánimos: Javkin reivindicó el armado frentista y hasta potenció las chances electorales del ex gobernador, que podría ir por una banca en el Senado nacional.
La cúpula frentista repetirá el encuentro cada 15 días para seguir acomodando las piezas de un espacio sacudido por la derrota electoral de 2019, que significó devolverle la Casa Gris al justicialismo tras doce años de gestión.
Fuente: La Capital




