Ni la pandemia le da respiro a la política local. En las últimas horas el clima se caldeó y la relación entre concejales y el Ejecutivo quedó al rojo vivo. Es que el martes pasado los ediles se desayunaron en reunión de Comisión que la intendente, María del Carmen Amero, había vetado la ordenanza aprobada por el cuerpo legislativo por la cual se incluía a los integrantes de la sala Raúl Cragnolino a la Junta Municipal de Defensa Civil. Las razones esgrimidas por el Ejecutivo fue que la resolución «desvirtuaría» la composición del organismo de emergencia.
Si bien a uno de los últimos encuentros habían convocado a un integrante de cada bloque – se les pidió que reglamenten el protocolo de corredores seguros y establezcan una modificación en los horarios de apertura comercial – fue debut y despedida. Es que cuando el cuerpo legislativo sentía que ya era parte de la Junta Municipal luego de la invitación a la mesa chica, y el reclamo al Municipio que venían haciendo había surtido efecto, todo se desvaneció en cuestión de segundos.
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Dentro de los considerandos, el veto emitido por el Ejecutivo indica que el Concejo «no es una persona jurídica, debiendo determinar, en su caso, quien de los concejales debería integrar la Junta y la forma de designación del mismo. Sancionar lo contrario desvirtuaría la composición de la Junta Municipal de Defensa Civil».
Además, sostiene que la ordenanza aprobada por el recito modifica el artículo 3 de la ordenanza 1082/17, el cual «esquematiza la conformación de la Junta Municipal de Defensa Civil», al tiempo que aclara que el Ejecutivo «no se opone a la modificación de dicho artículo, si de dicha modificación resultara una alternativa viable»
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Así, la oposición se sintió usada. Y a pesar que se muestran con un bozal públicamente, en los pasillos de la sala Raúl Cragnolino el clima es bien caliente. Entienden que la intendente utilizó la invitación al encuentro de la mesa chica con la intención de mostrar un gesto solidario en medio de la emergencia sanitaria – sin haber aprobado la ordenanza que reglamentaba el ingreso de concejales a la Junta -, pedirles que modifiquen el horario de atención comercial para evitar pagar algún costo político y, tras lograr su cometido, vetar el deseo del cuerpo legislativo.




