Un homenaje a los legendarios Torinos que hicieron historia en Nürburgring

Un homenaje a los legendarios Torinos que hicieron historia en Nürburgring

Un sastrense replicó con un 95% de exactitud uno de los coches que marcaron un hito en Alemania hace 50 años atrás. Se trata de Jorge Giorda, quien junto a su hermano – que también formó parte del proyecto – estuvieron mediados de agosto en Alta Gracia, Córdoba, en los festejos conmemorativos por un nuevo aniversario de la carrera en Alemania.

Hace casi tres décadas decidió dejar la ciudad de Sastre para forjar su futuro en Europa. Jorge Giorda se instaló definitivamente Orrius, un pequeño poblado de Cataluña, y desde hace 26 años se la pasa restaurando vehículos. Sin perder la argentinidad pero con un lenguaje que se cruza con el dialecto de España, el santafesino llegó al país para participar a mediados de agosto en Alta Gracia, Córdoba, de los festejos por los 50 años de una hazaña para toda la nación. Se trata de las 84 horas de Nürburgring, aquella épica carrera en Alemania donde los tres Torinos argentos lograron doblegar a las marcas top a nivel mundial de aquella época. Fanático de los autos, el nacido en la cabecera del departamento San Martín logró reproducir lo que es, quizás, una de las réplicas más exactas de aquellos “Toros”. Hasta el mismísimo Oreste Berta, mecánico de los gloriosos coches, le fabricó una autoparte para que comience con la construcción del auto.

Fueron 500 Torinos y más de cinco mil personas las que irrumpieron la tranquilidad de Alta Gracia el pasado mes para conmemorar los 50 años de la hazaña de la Misión Argentina en las 84 Horas de Nürburgring, donde los coches argentinos marcaron un hito nacional al someter a las marcas líderes del mundo del momento. Fue en “La Fortaleza”, el predio donde se encuentra montado el taller de Oreste Berta, mecánico que comandó la preparación de los tres “Toros”.

Y allí estuvo Jorge Giorda, su hermano Juan José – otro partícipe de la construcción del Torino – y una comitiva de amigos con su coche. Restaurador y amante de los fierros, el sastrense recapituló la historia para contextualizar la forma en la que nació la hermosa locura de poner en marcha el proyecto de replicar el épico vehículo que revolucionó a la nación. “La novela de mi coche comienza por un cliente que tenía en España. Había estado en aquella carrera de 1969 y me propuso hacer una copia para correr el campeonato de turismo clásico en Cataluña. Llegué a Argentina con el proyecto, compramos el auto e iniciamos los trabajos. Mi hermano había adquirido el automóvil. Lo encontramos con algo de casualidad. Estaba semi abandonado y correspondía al modelo 69, justo el que necesitábamos”, explicó con lujos y detalles.

Al llegar a Buenos Aires, Giorda hizo escala directamente en el Museo de Balcarce – el reconocido Juan Manuel Fangio dedicado al legendario piloto – para tomar fotografías, planos y relevamientos de la parte estética y mecánica del vehículo original que allí descansa. Para continuar con el plan dieron un paso más: establecer contacto con Oreste Berta – quien comandó la preparación de los Torino en las 84 Horas de Nürburgring –. “Nos hizo el eje de leva del coche que tenemos, tenía la plantilla de los históricos Torinos. Hicimos algunas modificaciones, conseguimos un caño de escape original y hasta las llantas en Ruedas Argentina. A todo esto, habían pasado más de 30 años de la carrera en Alemania, con lo cual hubo que escarbar varias cosas. Tuvimos que hacer muchos trabajos, pero por suerte teníamos una conexión directa con Oreste (Berta) quien nos fue guiando muchísimo. Hoy hay un puente de comunicación muy fluido con su familia”.

Fue una réplica prácticamente exacta. Al proyecto únicamente le faltó un tanque de nafta de mayores dimensiones y confeccionado con fibra – algo que no estaba alcance de los restauradores – y una modificación en los palieres originales, lo que permitía que ante su rotura las ruedas no se salgan. “Son las únicas cosas que varían de los originales al coche nuestro. Estamos en un 95% de exactitud”, aseguró.

Fueron unos dos años y medios de un arduo trabajo hasta ver el auto finalizado. En el medio de las tareas, las complicaciones con el cliente comenzaron a surgir de manera imprevista. Con el proyecto encaminado, las relaciones con el catalán se fueron rompiendo. “Todo comenzó cuando había que pagar, hasta ese momento la totalidad de la inversión la había hecho yo. Entonces no me quedó otra opción más que continuar. Por suerte contaba con la confianza de mi hermano en Sastre”, recordó.

Incluso el momento adecuado no era el más propicio. Argentina transitaba tiempos de convertibilidad y no existían “ventajas” de llegar al país con monedas extranjeras. “Me resultaba todo más caro acá que en Europa”, indicó.

Luego de culminar el proyecto y listo para salir a pistas, rápidamente el Torino comenzó a calentar motores. Compitió en las 1.000 millas en Córdoba y luego en otras 2.000 millas en Bariloche. Para aquella época, el auto era la única réplica que se encontraba girando en el país. Por eso, Giorda fue convocado hace algunos años atrás en Paraná para una competición. “Se le dio bastante vida al coche como emblema”.

Un valor sentimental

Las relaciones construidas a lo largo de esos dos años y medios que demandaron las tareas de restauración enterraron las inversiones económicas. Es que la restauración del vehículo tiró raíces con personalidades como Jorge Ternengo – el reconocido piloto nacido en Cosquín – y la familia Berta. Más tarde, en las competiciones, Giorda se pudo relacionar con figuras de la magnitud de Carlos Reutemann. “Tengo la satisfacción de poder decir que Berta me regaló seis trompetas del carburador Weber que habían llevado de repuesto a Nürburgring y les sobraron. Las tengo en mi taller y las venero. Entonces el lazo fue de tal afinidad que me hizo ese obsequio. Yo le regalé una foto de Fangio que él no tenía en su taller. Fueron relaciones que se fueron cosechando gracias al coche”, rememoró.

Dedicado actualmente a la restauración y arreglo de motos de competición de primera línea europea, el sastrense recordó la manera en la que seguía incondicionalmente la carrera desde la escuela, en su época de juventud, cuando estaba en la secundaria. Rememoró que las radios del momento difundían constantemente la competencia y en medio de las clases, “los más tuercas” camuflaban los pequeños aparatos para escuchar las novedades que ocurrían. “A las pocas horas de largada los tres Torino ya iban adelante. Luego, una fuerte lluvia hizo despistar a uno de ellos. Más tarde, el coche de Di Palma se quedó sin luces y, si bien intentaron llegar, no pudieron. Sólo quedó el tercer auto. Fue el que llegó primero en su categoría y el que más vueltas dio. Pudo haber ganado la general si no hubiera sido porque se le rompió el caño de escape y debió parar a cambiarlo durante una hora, donde terminaron penalizados porque el ruido superaba los decibeles permitidos”, recordó con lujo y detalle.

De los autos a las motos

Los días de Giorda en su taller de España han mutado. De aquellos comienzos dedicados a los vehículos la “etapa final” lo encuentra restaurando motos de competición. El arreglo de ciclomotores del campeonato de Súper Bike, el Campeonato de España y Europeo de Moto 3 y Moto 2 hoy es la prioridad. “No voy a volver a las restauraciones grandes de autos, esas que me demandaban dos o tres años. Algo continúo haciendo, pero son cosas más pequeñas”, sostuvo.

El mecánico sastrense aclaró que necesita trabajar en tareas rápidas que le generen motivación. “Las carreras necesitan estar full time. Traen los tanques de las motos y me dan unos días para terminarlos porque hay competencias en algún punto de Europa. Eso me genera adrenalina y me gusta”, contó y agregó: “Valentino Rossi está enviando trabajos al taller”, destacó.

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