Transformar el dolor del alma para evolucionar como persona

El reconocido psicólogo Miguel Espeche brindará una charla debate este sábado en la ciudad de Sastre. “Duelo y dolor emocional” propone analizar desde diversas perspectivas los estadíos sentimentales de los individuos para mirar la vida desde una óptica diferente.

Tarde o temprano atravesamos situaciones de duelo y dolor que, a veces, parecen ser más fuertes que nosotros. Las pérdidas suelen ser temas tabú en donde los procesos se llevan de manera solitaria. El compartir hace que el proceso se torne más sano. Sin embargo, muchas veces las personas suelen tomar decisiones, en tiempos de supervivencia, dañinas para la salud. De la mano del reconocido psicólogo y psicoterapeuta Miguel Espeche, este sábadodesde las 19 se realizará una charla – debate en la sala “Monticello D’ Alba” de la Sociedad Italiana de Sastre.

Focalizado en lo vincular, el encuentro aborda el duelo y el dolor emocional desde un aspecto amplio. Por eso el especialista aclara que es un estadío que todo ser humano ha vivido o vivirá en algún momento de su vida. Y si bien ese proceso, a veces, se suele barrer bajo la alfombra como alternativa posible, las personas no debentemerle a la exposición. Según el profesional, este tipo de situación debe dejarse liberar y abrir el diálogo para generar alivio. “Desde la pérdida de una mascota, padres que pierden un hijo y hasta una ruptura de pareja. Es algo que sucedió y ya no está más, que genera sentimientos. El dolor nunca se va, se transforma”.

El duelo es un proceso que toda persona pasa, con un proceso más o menos traumático, pero que en definitiva atraviesa en algún tramo de su vida. Por eso las herramientas se transforman en una especie de ofrenda terapéutica para generar paz interior, allanar el camino y renacer en momentos críticos. Las perdidas personales o físicas suelen ser, por lo general, más intensas. El debate intenta comprender la forma de vincularse de las personas con las pérdidas en momentos críticos donde la dimensión llega a otro tipo de profundidad, donde la visualización es diferente y el individuo puede conllevar ese sentimiento para volver a ponerse de pie y transitar la vida de manera diferente.

Adelantando y detallando la modalidad de sus encuentros, Espeche – quien además se desempeña como columnista en el diario La Nación y el canal televisivo Todo Noticias (TN), entre otros – avanza con más profundidad sobre la temática pero pone un freno para hacer una salvedad. “Todo duelo conlleva dolor, pero no todo dolor tiene que ver con un duelo”. Asegura que el ser humano no debe tomar dicho proceso como una “enfermedad”, y que además tiene una serie de estados que atravesar, un viacrucis que cruzacada una de las fases. “El dolor nunca se va, sino se transforma”.

Los profesionales indican que si somos capaces de hacer un duelo por algo o alguien, es en definitiva porque hemos amado lo que ya no tenemos. “Generalmente uno dice que vale la pena ese dolor porque ha conocido a ese alguien. Sin embargo, esto a veces no es tan claro en un duelo de pareja, por ejemplo, donde muchas personas maldicen al otro. Pero esa experiencia, si un individuo sabe perfilarla de manera fecunda, terminará sirviendo para no repetir esa elección. Cuando uno hace un duelo, evoluciona”.

¿El tiempo cura todo?

La famosa frase se cae rápidamente con una respuesta tajante. “No hay nada que curar porque no hay enfermedad”. Espeche funda su planteo bajo la base de la evolución de las personas, de la generación de sabidurías con “esa materia prima” para atemperar las situaciones. “El dolor queda, pero uno crece”, aclara el psicólogo y continúa:“Cada uno vive el duelo de una manera especial y atraviesa los momentos que le toca vivir en un determinado período. Muchas veces nos encontramos con cosas irrisorias y otras muy dramáticas, pero cuando nos ponemos en el lugar del otro, lo respetamos y nos metemos en el registro del duelo de los demás, hay movidas muy interesantes”.

¿Se termina de hacer el duelo?

La primera etapa de una pérdida se convierte en la más fuerte. El proceso general propone un enfrentamiento del individuo con la situación. Ante una pérdida personal, el paso del tiempo deja recuerdos amorosos que aplacan el primero de los sentimientos de dolor, para ir ubicándolo en el lugar que corresponde dentro del alma. “Siempre nos quedamos con esas memorias importante, buenas. Son tan significativas como el final. Pero uno cierra un capítulo, deja de sangrar por la herida”.

Por el contrario, las rupturas de pareja dejan esquirlas que paralizan a muchos, pero encuentran en otras personas un nivel de respuesta para rehacerse. “Hay quienes se quedan tildados con una relación y se dedican a odiar metódicamente. Es una forma de quedarse con el otro. Pero están aquellos que desean cambiar el horizonte y seguir su camino. Es en esos casos donde la experiencia quedará como algo negativo y quedará atrás el rencor”.

Espechetiene una larga trayectoria y es fuente de consulta de grandes medios de comunicación. Actualmente es coordinador del Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano desde el año 1997. Desde el año 1988 colabora con el Diario La Nación a través de columnas, en la Revista Sophía y cuenta con participación en el canal televisivo Todo Noticias (TN).