«Vengo a hacerme anticuerpos para saber si tuve Covid». La frase se repite varias veces por día en los laboratorios de análisis clínicos de Rosario.
Y mucho más desde que en enero cambió el protocolo de detección y se restringió la población a la que se hisopa en los centros públicos.
Quienes fueron dados por positivo por nexo, personas que tuvieron algún tipo de malestar compatible con Covid o aquellos a los que un test rápido les dio negativo, suelen tener esta duda.
¿Son útiles las pruebas serológicas para conocer esa situación? La respuesta es compleja.
Quienes estudian el tema indicaron que salvo en los no vacunados (menos del 7% de la población de Santa Fe), en aquellos que recibieron una, dos o tres dosis de vacunas ya es muy difícil determinar con una muestra de sangre si los anticuerpos que se registran pertenecen al virus o a las vacunas y mucho menos cuándo se produjo la infección en el caso de un contagio.
«Hay personas que llegan al laboratorio y te plantean que quieren saber si hace un mes, cuando el hijo regresó de la costa, ellos se contagiaron, o si tuvieron la enfermedad en la segunda ola porque hubo muchos casos en el trabajo. La verdad es que con un solo análisis de anticuerpos no es posible dar esa respuesta en forma 100% confiable», señaló Fabián Fay, doctor en Bioquímica, director de Laboratorios Cibic.
Cuando no había vacunas, determinar si alguien había tenido la infección era simple: si aparecían anticuerpos la respuesta era que ese individuo había tenido contacto con el virus.
Las cosas cambiaron desde que existe la posibilidad de lograr protección inmunitaria también vía vacunas.
¿Cuál es entonces el rol de estas pruebas en el marco de la pandemia?
Preguntarse para qué
Fay dijo que «es complejo determinarlo porque no es lo mismo en quien tiene una, dos o tres dosis de vacuna, no es igual de acuerdo a la vacuna que cada persona recibió ni tampoco hay una medida internacional que unifique estos resultados. Los valores varían de acuerdo a la prueba que usa cada laboratorio».
«Alguien puede pensar que porque le dio 25 mil, por poner un número, entonces está tranquilo y ya no se cuida más contra el Covid. Y está quien se amarga porque le dio supuestamente bajo y cree que si se contagia la va a pasar mal. Considero que lo sustancial es preguntarse para qué uno quiere saber, si de todos modos nos tenemos que seguir cuidando en el marco de la pandemia y vacunando de acuerdo a las estrategias vigentes que han demostrado ser muy eficaces».
«Al laboratorio llegan personas todos los días para hacerse este estudio porque quieren asegurarse si tuvieron o no Covid, pero yo les tengo que decir que van a gastar una cantidad de dinero (en general no lo cubren las obras sociales) y lo más probable es que no pueda ofrecerles una respuesta concluyente», dijo Fay, y agregó: «Estos análisis tienen lógica en el marco de estudios poblacionales».
Respuestas y monitoreo
Tanto la infección natural por Covid como las vacunas generan anticuerpos.
El anticuerpo es una proteína producida por el sistema inmunitario cuando detecta antígenos (sustancias «dañinas» o «extrañas»).
Ana Laura Cavatorta, viróloga, investigadora de Conicet, docente de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), quien coordina distintos trabajos de investigación vinculados a la detección de anticuerpos durante la pandemia, explicó que hay dos grandes respuestas inmunológicas en un organismo: la humoral y la celular.
La humoral es la que miden las pruebas que conocemos, las de anticuerpos. La otra es la memoria celular (vinculada a los linfocitos T y B).
«El principal objetivo de la vacuna es generar una respuesta inmune a nivel celular que permita desarrollar una memoria inmunológica eficiente a largo plazo. Si bien hemos comprobado que con el tiempo decaen los anticuerpos vacunales y que decaen independientemente de la vacuna recibida, por lo tanto es necesario reforzarlos con nuevas dosis de vacunas o boosters, lo más importante es que también se genera memoria inmunológica, que permite ante una futura infección o exposición natural al virus que nuestras defensas reaccionen rápidamente e incluso vuelvan a generar inmunidad pero de mejor calidad», dijo.
«Por supuesto _destacó_ además de la respuesta inmune que generan las vacunas está la inmunidad natural por haber contraído el virus», generándose así una inmunidad híbrida «de gran eficiencia».
Lo cierto, es que nada es tan lineal y una persona puede tener, por ejemplo, una caída en el número (títulos) de anticuerpos y de todos modos «estar protegida contra la enfermedad grave y la muerte».
«Es necesario recordar que las vacunas no están diseñadas para evitar el contagio, no es su principal fin, sino para minimizar el riesgo de enfermedad grave y la muerte. Y esto sucede con las vacunas contra el Covid y con cualquiera de las vacunas actualmente disponibles».
Los refuerzos de vacunas «son recomendables» en este contexto de pandemia, pero de acá en más «es preciso analizar en qué individuos y cada cuánto tiempo se van a poner más refuerzos, de acuerdo a evidencias científicas» y, fundamentalmente, «fomentar y destinar recursos para lograr una vacunación equitativa a nivel mundial».
Los estudios que lleva adelante el equipo de Cavatorta en Rosario justamente apuntan a tener evidencia a nivel poblacional para conocer más sobre la duración de la respuesta inmunológica, cuándo son necesarios los refuerzos, sobre todo de cara a lo que parece ser la colocación de una cuarta o quinta dosis de vacuna contra el Covid. «Habrá que ver realmente si es necesaria para todos o para determinadas personas con determinadas situaciones de salud o riesgo de exposición».
«Considero que no tiene sentido en forma individual ir a medirse anticuerpos», mencionó la científica.
«Estos estudios sirven si se siguen en el tiempo y son analizados por especialistas en el marco de estudios epidemiológicos», agregó.
Estrategias
Hace pocos meses, expertos de distintas áreas de la ciencia y la medicina de Latinoamérica, entre ellos Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Gutiérrez de Buenos Aires; Miguel O’ Ryan, profesor del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Chile, y Héctor Gómez Dantés, del Instituto Nacional de Salud Pública de México, plantearon la necesidad de utilizar las pruebas serológicas en el marco de las estrategias de vacunación contra el Covid.
Esas acciones incluyen el uso de estas pruebas para medir anticuerpos con el objetivo de desarrollar evidencia y resolver «brechas en el conocimiento sobre la respuesta inmune y la dinámica de los anticuerpos contra Sars Cov 2 y la vacunación».
Además buscan que se monitoree la inmunidad de la población a lo largo del tiempo para evaluar el riesgo de brotes, informar la toma de decisiones sobre la necesidad de actividades de vacunación suplementarias y cambios en los calendarios de vacunación.
La viróloga Ana Laura Cavatorta señaló sobre este punto: «Creo que vamos hacia un camino donde estas pruebas tengan el valor de ayudar a decidir estrategias de salud pública para administrar mejor los recursos disponibles teniendo en cuenta no solo la población que fue vacunada y cómo respondió, sino también todos los que se contagiaron. De aquí en adelante no se tratará de colocar dosis a todos y cada tres meses, probablemente no, hay que continuar los estudios».
Fuente: La Capital




