Rezos en la iglesia para que la grieta no se agrande

La inundación castigó al Templo y aparecieron grietas que se acrecientan en las paredes. Arquitectos llegaron a Sastre para estudiar el caso.

Pasaron más de 4 meses de las inundaciones y las consecuencias aún persisten. La iglesia continúa sufriendo el deterioro estructural y todo se torna cada vez más complicado. Mampostería caída, grietas que se profundizan día a día y lugares clausurados para evitar posibles daños a los fieles reflejan el estado del templo católico. Por eso, profesionales llegaron hasta Sastre para evaluar la situación y buscar una rápida solución.

iglesia2Las noticias son alentadoras. Según le contó a bumerangnews.com Facundo Berra, arquitecto del Arzobispado de Santa Fe, «no existe peligro de derrumbe a pesar que se agrandaron las grietas. Vamos a realizar las impermeabilizaciones y los trabajos correspondientes para mejorar la estética. Pero no es algo grave».

En tanto, Berra dejó en claro que la situación en Sastre no es excepcional y, en la región, se observaron casos similares en Piamonte, El Trébol y Carlos Pellegrini, entre otros.

iglesia1Por otro lado, remarcó que si bien no existen peligros mayores para que la estructura ceda, habrá que esperar la evolución del estado de la iglesia para actuar de forma diferente en caso que sea necesario. «Si esto se acreciente habrá que ver como se procede para evitar daños mayores» , indicó.

El Templo que castigado por el agua

Lo que nunca nadie llegó a imaginarse es que los cimientos de la construcción más alta e imponente de la ciudad podían ceder. Pero la céntrica iglesia de Sastre fue víctima de las napas crecientes. Después del paso de la inundación, la nave principal que data de principios del siglo XX no soportó el peso de la torre nueva – construida en los años 50 y anexada en ese momento –. Las tierras, demasiado flojas producto del avance de las napas subterráneas, cedieron y la estructura comenzó lentamente a hundirse.

Las napas, casi en la superficie

Los registros marcan que en Sastre, históricamente, las napas se ubicaron a cuatros metros de la superficie. Sin embargo, la abundante caída de agua en los primeros meses del 2016 hizo crecer esos niveles para llegar a un metro de profundidad aproximadamente.