Renace la esperanza: el trigo vuelve a pista, arranca el maíz y brotarán los pastos para ganadería

Un sondeo por la provincia de Santa Fe revela que los 20-30 milímetros de promedio en casi todo el territorio “le cambia la cara” a los productores, muchos de los cuales temían lo peor por efecto de la sequía.

Los registros de lluvias de las últimas 24 horas le trajeron alivio al campo santafesino y para muchos productores es una inyección de ánimo justo cuando parecía que la sequía no tenía vuelta atrás.

Las situaciones varían en cada región de la provincia según el nivel de déficit hídrico que acumulaban, pero los 20-30 milímetros que aparentan ser el rango medio en todo el territorio permitirá reactivar las tareas agrícolas y ganaderas.

En el Departamento 9 de Julio las lluvias resultaron “muy oportunas, cuando los trigos mostraban un franco deterioro y llegan para parar eso”, dijo a Campolitoral el ingeniero agrónomo Ricardo Mercau desde Tostado. También son bienvenidas -agregó- por quienes quieren sembrar girasol para aprovechar los buenos precios. Y del mismo modo sirve para los barbechos previos a la gruesa. Por otra parte, refirió que “activa el crecimiento del campo natural en un momento en que están comenzando las pariciones”. Los registros fueron dispares: Tostado 22, San Bernardo 40, Villa Minetti 70, Santa Margarita 10 y Gato Colorado 4 milímetros.

En el departamento Vera el jefe de la AER Garabato de INTA, Orlando Hug, indicó que los milímetros en distritos como Villa Ana o Tartagal fueron de apenas 2 o 3. “Es una zona que viene muy castigada: la actividad ganadera en la Cuña Boscosa está sufriendo cualquier cantidad”. De todas maneras consideró que los productores están “esperanzados de que sea el corte de la sequía y que la precipitaciones puedan seguir un poco más; por ahora alcanza apenas”.

Al respecto, la empresaria ganadera Virginia Buyatti consideró que, sumando las lluvias de la semana pasada, se acumularon unos 80 milímetros. “Veníamos de un invierno largo y seco; a lo que se sumaron los incendios”, comentó. Ahora “nos cambió la cara a todos; renace la esperanza”, dijo, porque muchos productores ya estaban “prendiendo motores para sacar agua” de los pozos. Y aunque “no llueve pasto”, como suele decirse, “ya la perspectiva es otra porque si acompaña el clima y se corta este invierno larguísimo empezará a haber pasto, mejoran los campos y sube la carga animal”. También indicó que “los precios de la hacienda están sostenidos” y la lluvia hará posible retener animales en el campo para seguir aprovechándolos.

En General Obligado, en tanto, desde INTA Reconquista el especialista Mario Basan Nikisch sostuvo que las precipitaciones, superiores a 20mm en el centro sur del distrito, “han sido sumamente positivas porque fueron tranquilas y hace que toda el agua que cae se infiltre en el suelo; y con la sequía existente esto viene muy bien”. No para recargar acuíferos o represas, pero sí para cultivos, pasturas y pastizales.

Desde la misma zona el ingeniero agrónomo Ruben del Fabro explicó que la falta de lluvias afectaban tanto la agricultura como la ganadería. En la región -explicó- son suelos “poco profundos y de poca a nula acumulación de agua” y las lluvias habrían llegado demasiado tarde para “un porcentaje bajo, de 15/20% de lo sembrado”. El girasol, “un cultivo muy importante en la región”, también sufrió el estrés hídrico: se paró la siembra y sobre lo implantado “incidió en el estado de plantas”. La esperanza ahora está puesta en los pronósticos de “buenas lluvias de verano, de mediados de octubre en adelante, lo que prometería una mejor oportunidad de siembra de maíces tardíos y sorgos”.

En San Cristóbal el ingeniero agrónomo Ricardo Gallo celebró los 25 milímetros de la cabecera, 15 en Suardi, 18 en Ceres, 20 en Las Palmeras, 28 en Arrufó, 30 en Capivara y 32 en Humberto Primo. “Después de casi 65/70 días sin lluvias”, dijo, el agua terminará de implantar las pasturas perennes de tambos e invernadas en la región. Y lo mismo para los pastos naturales, que es lo más importante, porque la zona es de cría. “Esto le pone fin al invierno”, sintetizó.

En Castellanos, el extensionista de INTA Rafaela Carlos Callaci indicó que un 10% de lotes de trigo muestran “muy difícil recuperación”, producto del escaso desarrollo que ocasionaron una siembra tardía, la falta de humedad y la sucesión de heladas. En esos lotes, dijo, “hay manchones donde las plantas -muy chicas, apenas iniciando macollo- están secas”. Los sembrados más temprano “son recuperables y estas lluvias vienen muy bien”, sobre todo porque en casi todo el departamento “están empezando a encañar”. Pero aclaró que por el castigo que venían sufriendo las plantas “afectación en el rinde va a haber en la mayoría de los lotes”, que además necesitarán más lluvias. De hecho algunos lotes puntuales se “quemaron” para sembrar soja.

Las lluvias fueron de 20 a 30 milímetros, con un tope de 50 en Sunchales. “Vienen bien para sembrar girasol”, dijo Callaci, pero consideró que para arrancar la siembre de maíz habría que espera. “Por lo menos habría que tener 100mm asegurados porque uno no sabe qué va a pasar después”, advirtió. Incluso consideró que es un año para achicar un poco los planteos de primera y apostar más al de segunda.

En Las Colonias las lluvias promediaron 25/30 milímetros. Desde Humboldt la asesora técnica de AFA Edith Weder consideró que tuvieron un “impacto sumamente positivo, llegó a tiempo, quizás con una semana de retraso”. En el área de influencia de la cooperativa -relató- están todos los trigos en macollo, previo a encañazón (que hubiese sido un momento perjudicial con déficit hídrico). Por lo tanto “no tuvimos ningún tipo de daño”. Incluso venían “demorados por el exceso de heladas, que hacía sentir aún más la falta de humedad”, una situación que finalmente los benefició porque impidió que coincida el punto sensible del cultivo con la sequía.

En los tambos sí venían “sufriéndola un poco más” a la sequía, dijo Weder, porque “no tenían pasto verde, no lograban rebrotes, y tuvieron un fuerte impacto de las heladas fuertes seguidas de viento”. El promedio precipitado, que además cayó suave y “ha infiltrado todo”, es muy bueno porque “empiezan a mezclarse con la humedad que teníamos en profundidad”. Los análisis en el perfil hídrico y “estábamos en 120/150mm entre los 40 y los 80 centímetros, pero nos faltaban esos primeros 20 centímetros que estaban absolutamente secos para poder realizar las siembras de girasoles, maíces y más adelante de soja y sorgo; por lo que también fue muy beneficioso para los barbechos”.

En tanto en los departamentos San Martín y San Jerónimo se reportaron situaciones similares en los trigos: no evitarán pérdida de rendimiento a causa de la sequía pero el agua llegó a tiempo para “mantenerlos en carrera” y, sobre todo, activar las refertilizaciones.

“Llegó un poquito tarde pero no por eso es menos bienvenida”, dijo el ingeniero Claudio Bosco desde Gálvez. En su zona se sumaron casi 3 meses sin lluvia y los trigos no la estaban pasando bien. Aunque el rinde pretendido ya no será el óptimo, “todavía estamos en carrera con posibilidad de 30/35qq”. Además, la lluvia fue oportuna para incorporar el fertilizante. “Algunos productores fertilizaron y no llovió; erraron la fertilizada y ese nitrógeno quedó ahí arriba y no se incorporó”, dijo el asesor. La semana pasada se hicieron muchos de estos trabajos “ya prácticamente jugados; y esta era la última oportunidad; por suerte llovió y todo ese nitrógeno entró al suelo y va a ser una inyección de nutriente y van a verdear lindo”. A 20/25 días de comenzar la espigazón, hubiese sido “una catástrofe” sin la fertilización adecuada.

Para la siembra de maíz el agua fue “fundamental” porque hoy es “la” fecha para largar y con los 20/25 mm en la zona “se van a sembrar casi todos los lotes”, aseguró. Algunos ya habían comenzado, pero “con más coraje que humedad”. Ahora se homogeneizan los potreros y se espera una emergencia pareja.

Más al Oeste, en El Trébol, el ingeniero Pablo Ponzio reportó 35mm acumulados en 48 horas, lo que dio “un respiro muy grande para los cultivos y los productores que reactivan sus ideas”. Los trigos con estos milímetros van a “acumular buena carga en el perfil” y a absorber los nitrógenos. Y como se estaba viendo roya y mancha amarilla, ahora con la humedad habrá que hacer un seguimiento de la situación. En cuanto a plagas, como pulgón o gorgojo del macollo, pueden disminuir ataques o “pasar desapercibidos” porque las plantas van a pegar un estirón, tendrán más hojas nuevas “y con esto podemos zafar un poco más”.

Fuente: Campo Litoral