Refugio Canino, ese lugar donde más de 90 perros esperan por un hogar

El espacio tuvo un pico de casi 200 animales. Actualmente se solventa con fondos municipales y la ayuda de colaboradores externos.

Creado hace unos 20 años atrás, el Refugio Canino de Sastre supo experimentar diferentes vaivenes. Fundado en las afueras de la localidad donde supo funcionar un antiguo matadero, hoy lleva todavía las marcas de aquel sitio. Bajo el objetivo de brindar una solución para controlar la sobrepoblación animal en la vía pública, la vieja hipótesis se fue cayendo con el tiempo y el espacio se transformó en un lugar de «descarte» para animal abandonados. Conocido vulgarmente como «perrera», el espacio tuvo un pico de casi 200 canes, hoy reducido el número a la mitad. En lo que va del 2016, sólo cuatro fueron adoptados de ese mismo lugar.

El Proyecto Diógenes, un grupo de personas que trabaja mancomunadamente con mujeres que hace años colaboran con el Refugio, nació con intenciones claras y por un sentimiento movilizador: el amor por los animales. En contacto con El Primer Mate de la Mañana – programa que se emite de lunes a viernes de 7 a 9 por Radio Cronos FM 107.1 – Elisa Oitana, integrante del grupo, arrojó números sobre la mesa. Según detalló, actualmente existe un total de 94 perros que allí viven. «Desde 2014, mediante una ordenanza municipal aprobada donde se autorizan las esterilizaciones masivas, se prohíbe el ingreso de animales nuevos al Refugio. Ese es un lugar de tránsito aquellos con problemas donde se los pueda tratar, esterilizar y volver a largar. Esta práctica se realiza en todas las partes del mundo».

En espacio es responsabilidad de Municipio y es el propio estado quien financia alimentos y medicamentos para la población animal. Sin embargo, colaboradores externos como protectores de animales y el propio Proyecto Diógenes también se encargan de realizar aportes necesarios para ayudar al normal funcionamiento del sitio.

De acuerdo números que precisaron desde el grupo, el Refugio llegó a tener un pico de 180 perros sin esterilizar. «Actualmente ese número se redujo a la mitad. Con las castraciones se puede controlar los inconvenientes que se desatan entre ellos. Para dar un ejemplo de la importancia que tienen las campañas que impulsamos, este año murieron 6 perros y 3 fueron por peleas entre sí», precisó Oitana.

En tanto, arrojó datos referentes a las adopciones. Según informó, los animales que aparecen abandonados se derivan a hogares de transito. En 2016 hubo 30 apadrinamientos de perros que estaban en lugares de paso y sólo cuatro que se encontraban en el Refugio. «Hay algunos que hace unos 15 años que esperan», reconoció.

Por otro lado, la integrante del Proyecto Diogenes explicó que es necesario erradicar la idea que el Refugio Canino es un lugar de «descarte». «Si el animal queda allí se transforma en un gasto para el Estado y su lugar en la calle es ocupado por otro perro. Algunos piensan que abandonándolos el problema se termina porque ya no los ven más, pero la realidad marca que el inconveniente sigue estando pero lo tiene otro».

Esterilización, una responsabilidad de todos

A través de una ordenanza municipal promulgada en 2014, las castraciones masivas en Sastre comenzaron a ser reguladas de forma legal. La medida autoriza a esterilizar a todo animal que se encuentre en la vía pública sin ningún tipo de identificación. «Desde ese entonces, año a año vamos aumentando el número de animales castrados», explicó Oitana.

En lo que va del 2016 y de acuerdo a las estadísticas que llevan desde el Proyecto Diógenes – contando la de este pasado sábado – se realizaron 8 castraciones masivas que incluyó un total de 380 gatos/as y perros/as. Según indicaron, el objetivo próximo es cumplir con una campaña mensual para totalizar las 12 anuales.»No es que se quiera esterilizar por un capricho para quitarle la posibilidad de procrear, sino que esto es una forma ética de controlar la sobrepoblación de animales», deslizaron.