El avance de nuevas formas de movilidad urbana, empieza a generar desafíos en materia de seguridad vial en la provincia de Santa Fe. Sin una legislación específica a nivel provincial, las autoridades impulsan regulaciones locales para ordenar su uso en calles y ciclovías.
En este marco, el director de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV), Carlos Torres, advirtió que, los monopatines eléctricos “empiezan a imponerse” en las ciudades y forman parte de un fenómeno que ya se observa en gran parte de la provincia. En ese marco, señaló que actualmente se los considera dentro de una categoría similar a la de las bicicletas, debido a la falta de una normativa específica.
Esa situación implica, por ejemplo, que no exista un sistema de patentamiento ni una identificación formal de los vehículos o sus propietarios. Frente a este escenario, desde la APSV comenzaron a emitir recomendaciones a municipios y comunas para que avancen en ordenanzas propias que regulen su circulación.
Entre los puntos centrales, Torres remarcó la necesidad de establecer condiciones mínimas de seguridad. Indicó que el uso de casco es fundamental y que la velocidad máxima debería limitarse a 25 kilómetros por hora, una restricción que —según explicó— ya viene incorporada en muchos modelos comercializados a nivel internacional.
Además, planteó que los monopatines deben circular por ciclovías o bicisendas cuando existan, y que su uso debe restringirse exclusivamente al ámbito urbano. “No puede ser utilizado en autopistas ni en rutas”, advirtió, al tiempo que subrayó la obligación de respetar todas las normas de tránsito, como no cruzar semáforos en rojo o evitar circular en contramano.
El funcionario también hizo hincapié en la necesidad de incorporar elementos básicos como luces para la circulación nocturna y, en caso de compartir la vía con otros vehículos, la obligatoriedad de contar con un seguro contra terceros.
En paralelo, alertó sobre la aparición de nuevas modalidades de transporte individual que aún no tienen regulación. Mencionó el crecimiento de triciclos con cabina utilizados para traslado de pasajeros y servicios informales similares a moto Uber, lo que amplía el desafío para las autoridades.
En cuanto a la edad mínima para conducir monopatines, consideró que debería fijarse en 16 años, un aspecto que también puede ser regulado por ordenanzas locales. “No es razonable que un chico de 10 o 12 años comparta el tránsito con otros vehículos”, sostuvo.
Si bien algunas ciudades ya avanzaron con normativas específicas, Torres reconoció que el proceso es desigual y que todavía hay localidades donde el uso de estos vehículos es incipiente. Sin embargo, el crecimiento sostenido anticipa la necesidad de una regulación más amplia.
En ese sentido, adelantó que a futuro la provincia deberá establecer un marco general que permita unificar criterios y brindar herramientas a los gobiernos locales. Mientras tanto, el ordenamiento del uso de monopatines queda en manos de cada municipio, en un escenario donde la innovación en movilidad avanza más rápido que las leyes.
Fuente: Sin Mordaza




