Son cuatro décadas de un enfrentamiento bélico absurdo que le costó la vida a casi 650 soldados argentinos inocentes. La memoria está intacta. No hay olvido ni perdón. La piel se eriza al escuchar el relato de Juan Canavese, ex combatiente oriundo de la localidad de San Vicente que con tan sólo 18 años de edad debió luchar contras las fuerzas inglesas. “Dos de abril, para nosotros, es todos los días. Este año será especial porque habrá más eventos que lo habitual, pero en lo personal no se modifica en lo absoluto. Fuimos olvidados durante una década, fuimos tratados como los loquitos de la guerra. Parece que hubiera sido ayer, no que pasaron 40 años. Los recueros siguen vivos siempre”, contó en diálogo con este medio.
Conocido como “Pocho” en su San Vicente natal, Canavese fue convocado al Servicio Militar el 5 de agosto de 1981 con tan sólo 18 años de edad. Tras la incorporación en Santa Fe, fue trasladado a Puerto Belgrano donde realizó durante dos meses instrucción en Campo Sarmiento. Y luego de esos 60 días, el destino fue el Portaaviones ARA 25 de Mayo, lugar en el que permaneció a lo largo de un año y desde donde operaban con los buques que iban a Malvinas en plena guerra. “Al subir, me tocó cubierta de vuelo con aviones. Me hicieron hacer un curso de bombero y rescatista de pilotos. En la navegación del conflicto bélico yo tenía esa función. Me tocó cumplir mis 19 años en pleno combate”, recuerda afligido.

Con la voz quebrada, el ex combatiente mantiene la memoria viva de uno de los momentos dolorosos y más recordados de aquel 2 de mayo. “Durante el enfrentamiento con las fuerzas inglesas fallecieron, lamentablemente, 649 compañeros. Gracias a Dios, toda la tripulación que nos encontrábamos en el Portaaviones y éramos 1509 personas, nos salvamos. Le tocó al Crucero Belgrano que navegaba un poco más adelante que nosotros. Los torpedos lanzados por el submarino estaban dirigidos al ARA 25 de Mayo”.
La noticia, la euforia y el miedo
Ya en el Servicio Militar, Canavese junto al resto de los soldados recibieron la peor de las noticias: Argentina se aprestaba a tomar Malvinas. “Al principio era todo euforia”, recordó aunque a la vez reconoció que para los adolescentes que integraban las fuerzas armadas era algo nuevo: “Pensábamos que la guerra era otra cosa”.
Para ese entonces, previo al inicio del conflicto bélico, el Portaaviones ya había zarpado en dos ocasiones. “Salimos a navegar el 28 de marzo y por los parlantes nos informaron que íbamos a pelear contra los ingleses. Soldado que no tuvo miedo, es mentira. Luchamos como grandes, pero en ese momento se cruzaban familiares y seres queridos todo el tiempo por la cabeza. Uno no sabía si va a regresar”.

Una deuda aún pendiente
Recordando los años posteriores a Malvinas, las memorias no olvidan que a los ex combatientes “nos trataban como los loquitos de la guerra”. La imagen política y social que empañó durante una década a quienes estuvieron en combate de a poco fue mostrando un costado solidario y afectivo. “Hoy somos un poco más reconocidos, tenemos una pensión. El tema salud es complejo. PAMI no nos reconoce casi nada. Todos los días tengo noticias que falleció un compañero. Hubo muchos que se suicidaron postguerra. Eso duele porque nadie nos tiende una mano. Somos personas grandes y las puertas las tenemos cerradas”, sostuvo en medio del lamento.
Desde el fin del conflicto armado, Canavese no volvió a pisar las tierras de las islas. Sólo regresó a la base naval desde la cual zarpó el Portaaviones 25 de Mayo que lo tuvo en combate. “Con el grupo de compañeros sostenemos que nos gustaría retornar con el documento de identidad, donde está demostrado que somos ex combatientes. Hoy sólo nos permiten hacerlo con un pasaporte, como cualquier ciudadano”.

Desde hace varios años, “Pocho” forma parte del Centro y Museo de ex combatientes de Malvinas de Rafaela – entidad que agrupa personas del departamento Castellanos que estuvieron presentes en el conflicto bélico –. Los recuerdos de aquellos 74 días que duró la guerra y dejó más de 600 argentinos muertos perdurarán por el resto de su vida. “Malvinas la tuvimos que pasar, uno lo recuerda siempre. Estamos siempre unidos con los compañeros. Parece que fuera ayer, no que pasaron 40 años. Los recuerdos estarán vivos siempre”.




