Existen tareas cotidianas del hogar que implican ciertos riesgos de accidentes que hay que tener en cuenta y pueden prevenirse. En nuestras casas no solamente hay escaleras, conexiones eléctricas y fuego, también diversas sustancias químicas peligrosas que, de manejarse en forma inadecuada, pueden provocar quemaduras, toxicidad y hasta explosiones. Un equipo de ingenieros químicos brindó en Sastre, cabecera del departamento San Martín, una charla debate bajo el título “La química en nuestro hogar”. Con un laboratorio casero previamente armado y testeado realizaron prácticas en donde los presentes pudieron observar en tiempo real las reacciones que se generan al combinar diferentes componentes cotidianamente utilizados, generalmente, para la limpieza de cada domicilio particular. Acompañado por Romina Biotti, docente en Química y coordinadora del programa de Cultura Científica de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), el ingeniero Químico, Eduardo Miró, lideró el encuentro en donde advirtió las contingencias a las cuales nos enfrentamos naturalmente.
Los seres humanos coexistimos regularmente a todo tipo de riesgos de los cuales no somos conscientes. Por eso, los profesionales universitarios se encargaron de detallar las explicaciones pertinentes para alertar a los ciudadanos. “El riesgo cero no existe en la vida diaria. Pero uno lo puede minimizar tomando diferentes precauciones”, remarcó Miró. Desde la UNL dejaron en claro, desde un comienzo, que aunque nadie lo piense nos enfrentamos en cada hogar a todo tipo de intoxicaciones, ya sea ante el simple cambio de una luz hasta la rotura de un termómetro. “Los compuestos químicos que manejamos cotidianamente están diseñados para un uso particular, y si le damos otro que no sea el fin específico o mezclamos los compuestos, de esa combinación que hacemos inocentemente por creer que es completamente inocuo, puede surgir una intoxicación o una quemadura grave”.
Miró ejemplificó la peligrosidad ante la cual estamos presentes tomando una situación particular que le tocó atravesar y en donde, por suerte, salió ileso. “Para tener noción de lo que puede ocurrir, una vez cocinando pollos en un horno se evaporó la grasa por la cocción y al abrir la tapa, por el ingreso de oxígeno, se produjo una llamarada que de milagro no me quemó la cara”.
Y haciendo un repaso de los accidentes domésticos que encabezan las estadísticas, el profesor de la UNL explicó que, dentro de los químicos más comunes, se encuentran los incidentes provocados por el fuego, las quemaduras de la piel estimuladas por compuestos químicos y las intoxicaciones. “Estos ocupan el 90% de los sucesos hogareños con mayor frecuencia”. Además agregó que es general que los aerosoles utilicen, para generar el spray, un hidrocarburo altamente inflamable. “Si uno, a eso lo utiliza al lado de una fuente de ignición, produce una llamarada. Es muy peligroso”.
Hace algunos meses atrás, una situación particular generó una fuerte polémica en Sastre. Un olor nauseabundo inundó un barrio de la ciudad dejando a todos los vecinos con problemas respiratorios, cefaleas, vómitos e irritación en los ojos. Por eso, haciéndose eco de ese suceso, el ingeniero químico destacó que “siempre es positivo, como actitud de la comunidad, realizar un encuentro y convocar a profesionales de diferentes orígenes para abordar las problemáticas que sobrevuelva en la gente, tanto en el hogar o en la vida diaria”.
Por eso, a la hora de dar algunas recomendaciones con el objetivo de prevenir situaciones riesgosas, el profesor remarcó que, como en todo aspecto de la vida, la información es crucial para cuidarse. “Hay que saber qué productos que usamos, las precauciones a tener leyendo la etiqueta de los mismos, y si no nos deja conforme, llamar a los que saben para que nos orienten. No hay que inventar, eso hay que tenerlo bien claro”, indicó.
Bombas caseras
De acuerdo a los diferentes estudios, las reacciones al mezclar diferentes productos y alterar su composición de origen producen riesgos para la salud humana. Es que muchos piensan que al combinar diversas sustancias pueden potenciar el efecto deseado. Más bien, por el contrario, nada asegura una intensidad en el fin que se busca, sino que las consecuencias hacia la salud pueden ser de seriedad al exponer el organismo a químicos durante el mantenimiento o limpieza del hogar.
Por eso todos destacan que cada producto tiene su objetivo y tratan de desmitificar que los preparados caseros aumentan una determinada acción. “Existen peligros cuando mezclamos detergentes. Estos liberan vapores que son tóxicos para el organismo”, explicó Miró.
Claro está que los riesgos siempre serán dependientes de los niveles de exposición de las personas, en tiempo y concentración del producto. Inhalar químicos fuertemente concentrados tendrá un efecto automático. De esta forma, y sin alarmar a la comunidad, el ingeniero aclaró que toda esta clase de artículos forman parte de nuestras vidas, por lo cual el uso y la exposición a los mismos deben hacerse de manera cuidadosa.

Un laboratorio testeado
Y para ejemplificar las situaciones cotidianas, los docentes de la UNL improvisaron un laboratorio mediante el cual trataron de reflejar lo que ocurre al realizar diferentes preparados caseros. El cloro, que por lo general expulsa vapores tóxicos, se convierte en un combo riesgoso al entrar en contacto con agua. La emanación de ácidos cuando esto ocurre puede dañar las vías respiratorias. Dicha situación se vuelve común si alguien lo piensa desde la limpieza misma de una pileta. Y la peligrosidad aumenta si este mismo químico se mezcla con algún artículo desinfectante para limpiar, por ejemplo, baños.
La lavandina, uno de los productos más utilizados por su capacidad de desinfección, mezclada con detergentes para vajillas, cuya virtud es desengrasar, libera vapores tóxicos que son altamente contaminantes y peligrosos para el ser humano. La exposición a estos, incluso en bajos niveles, genera irritación en la nariz, garganta y ojos, además de producir tos y problemas respiratorios. Sin embargo, la gravedad se acrecienta al entrar en contacto con altas dosis llegando a provocar fuertes dolores de pecho y náuseas.
Otro hábito adoptado comúnmente y, para muchos, prácticamente inerte a la salud es la exposición al peróxido de hidrógeno, algo muy común en aerosoles para desinfectar ambientes. Según los profesionales, la inhalación del mismo produce en los pulmones las mismas consecuencias que buscamos al aplicarlo para matar bacterias. Es que las partículas suspendidas en el aire se respiran provocando daños toxicológicos aunque las personas no lo noten.
Y aunque parezca mentira y se piense que esta combinación resulte natural, la mezcla de bicarbonato de sodio y vinagre – un producto casero muy eficiente a la hora de buscar un limpiador – puede convertirse en un combo peligroso. ¿Qué es lo que ocurre? Las reacciones entre ambos componentes pueden generar una combinación de alta peligrosidad si se genera en un recipiente cerrado hasta hacerlo explotar. “Hay muchas mezclas que se suelen hacer, de etanol con lavandina por ejemplo, que resultan explosivas. O vinagre con lavandina, la cual genera un gas tóxico como el cloro. También la mezcla de detergente con lavandina produce cloruro de amonio, algo nocivo para la salud. No usar las cosas en proporciones correctas es peligroso. Muchas veces las personas realizan combinaciones de artículos de limpieza y no les sucede nada porque el período de exposición a los gases que se generan no es prolongado, uno siente un olor picante pero sin que le pase nada. Pero si hace ese tipo de prácticas en una habitación cerrada puede resultarle tóxico”, detalló Miró.
Desde el equipo de Cultura Científica brindaron algunos consejos para evitar accidentes:
- Prestar atención en las instrucciones, el modo de uso, las precauciones y restricciones
- Rotular de manera clara los envases y recipientes reutilizados para el fraccionamiento de productos químicos
- No mezclar sustancias químicas domésticas, pueden ser ineficaces o aumentar su potencialidad respecto de sus efectos, así como también su peligrosidad
- Guardar en lugares seguros los líquidos inflamables u otros productos químicos
- Mantener fuera de los ambientes habitable y lejos de cualquier fuente de ignición (horno, automóvil, estufa, calentadores a gas)
- No almacenar en lugares que puedan inundarse o en sitios donde exista posibilidad de derrame o goteo en desagües
- Conservar en un armario cerrado y fuera del alcance de los niños y las mascotas
- Evitar guardar en recipientes que anteriormente contenían bebidas o alimentos
- Leer siempre los rótulos y etiquetas antes de usar una sustancia o producto químico




