Lluvia, paro municipal y rotura de cadenas en ingreso a la ciudad

El paro municipal por 48 horas dejó un inconveniente colateral en la ciudad de Sastre. Los «candados en las puertas de ingreso» sumado a las lluvias caídas a lo largo del martes imposibilitaron – una vez más – el ingreso de aquellos vehículos que tienen prohibida la circulación por el ejido urbano y en condiciones […]

El paro municipal por 48 horas dejó un inconveniente colateral en la ciudad de Sastre. Los «candados en las puertas de ingreso» sumado a las lluvias caídas a lo largo del martes imposibilitaron – una vez más – el ingreso de aquellos vehículos que tienen prohibida la circulación por el ejido urbano y en condiciones climáticas normales suelen tomar caminos rurales alternativos. Sin embargo, el anegamiento de los mismos y la ausencia de personal en el Palacio Municipal para abrir los ingresos a la cabecera departamental puso en espera a transportistas sobre ruta 64. ¿Las consecuencias? La rotura de cadenas para habilitar el paso luego horas de espera para transitar.

Cerca del mediodía del martes la impaciencia comenzó a invadir a trabajadores del transporte. Unos 6 camiones quedaron varados en el acceso a la ciudad sobre ruta 64. Es que las lluvias de la jornada anegaron el camino rural alternativo por el cual son desviados para evitar el ingreso a la localidad – ante cada inclemencia climática se repite el mismo inconveniente -. Pero ayer los choferes se encontraron con otro problema: un paro municipal.

Y las consecuencias quedaron a la vista de todos. Los reiterados llamados al Ejecutivo para que personal se acerque y desllave los travesaños que impiden el ingreso a la cabecera departamental fueron en vano. Los teléfonos sonaron incansablemente y choferes perdieron la paciencia. Al ver la nula respuesta estatal que frenaba su fuente laboral tomaron la decisión de cortar cadenas.

La fila de camiones llamó la atención a vecinos en medio de la lluvia. Y una frase tomó el centro de la escena entre choferes: «No podemos seguir trabajando, nadie nos viene a abrir las puertas», indicaron.