Llega a Sastre la muestra “El costo humano de los agrotóxicos”

El trabajo del fotoperiodista de Página 12, Pablo Piovano, fue premiado en Europa y participó de numerosos encuentros internacionales.

La ciudad de Sastre fue elegida como sede de la multipremiada muestra itinerante «El costo humano de los agrotóxicos» del fotoperiodista Pablo Piovano. La exhibición se presentará el domingo 28 desde las 16 en Plaza Independencia., donde también se desarrollará una radio abierta. Desde las agrupaciones «Paren de Fumigarnos y Unión Ciudadana por la Vida y el Ambiente» abrieron la convocatoria a toda la comunidad.

Durante noviembre y diciembre de 2014 el fotógrafo argentino Pablo Ernesto Piovano recorrió zonas rurales de las provincias de Entre Ríos, Chaco y Misiones para retratar a las familias afectadas por las fumigaciones con agroquímicos. La serie de fotografías ‘El Costo Humano de los Agrotóxicos2 ha ganado dos premios internacionales.

Las constantes fumigaciones con agroquímicos como el glifosato y el 2.4D, no sólo generan un efecto en los cultivos, sino que también multiplican de dos a cuatro veces el promedio nacional de las tasas de cáncer y otras enfermedades graves en trabajadores agrarios y pobladores, quienes sufren de malformaciones o afecciones en la piel.

Argentina es el tercer productor mundial de soja, después de Estados Unidos y Brasil, y hoy un tercio de la población de nuestro país se encuentra afectada directa o indirectamente por el glifosato, mientras en el resto del mundo se encuentra prohibido en 74 países.

Piovano es fotógrafo de Página 12, pero realizó este trabajo de manera independiente con el apoyo de la Fundación Manuel Rivera-Ortiz, una organización sin fines de lucro con sede en Rochester, Nueva York. Así, documentó la vida de los pueblos que conviven en contacto con las fumigaciones.

Este fin de semana la muestra llega a Sastre donde, según la evaluación de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario, no es ajena a la problemática y presenta una tasa de cáncer que supera en casi un tercio a la media nacional.

En la cabecera departamental, además, un grupo de vecinos impulsó una acción de amparo colectivo contra la Municipalidad para alejar las fumigaciones del ejido urbano. La Justicia sentenció a su favor en dos oportunidades estableciendo una prohibición para la aplicación de agrotóxicos de 1.000 metros desde el fin de la zona urbana.