Las posturas son dispares. Productores sostiene que la aplicación de agroquímicos con buenas prácticas se pueden llevar adelante a pocos metros del ejido urbano. Mientras que en la vereda de enfrente se paran quienes aseguran que existe una afectación en la salud humana y la zona de exclusión debe ser, como mínimo, de 800 metros. En el medio los concejales, quienes parecen desorientados y sin saber que hacer al respecto. En diálogo con Maldito Despertador – programa que se emite de lunes a viernes de 9 a 12 por Radio Cronos FM 107.1 – una de las referentes del grupo de autoconvocados, Ruth Oitana, calificó como «positiva» la reunión en el recinto el martes por la noche entre las partes involucradas. Sin embargo deslizó que «será complicado que se apruebe una ordenanza antes de fin de año».
Primero se propuso llevar la zona de exclusión a 200 metros. La iniciativa se aprobó, generó disconformidad en los autoconvocados pero fue vetada parcialmente por la intendente. Y luego, para sorpresa de algunos, ese límite se intentó llevar a 500, algo alertó a productores y actualmente está en pleno debate dentro de la sala «Raúl Cragnolino». En la reunión del martes estuvieron representantes de los dos sectores y la totalidad del cuerpo legislativo. De acuerdo a lo que explicaron quienes se oponen a la aplicación de fitosanitarios en cercanias de la localidad, la mecánica durante el encuentro contó con la lectura del proyecto de ordenanza que está en pleno debate y en el cual desde las partes se iban realizando consultas y haciendo sugerencias a medida que se avanzaba en el mismo.
Oitana indicó que se avanzó durante la propuesta presentada por el Frente Progresista hasta llegar al punto de mayor discusión, el de la zona de exclusión. De acuerdo al proyecto de ordenanza se pretende establecer un límite de 500 metros – actualmente es de 100 –. “Los productores pidieron saber cuáles son los fundamentos técnicos en los que se basaban los concejales para poner esa distancia. Oscar Cagliero, edil oficialista, leyó la jurisprudencia en donde en la provincia de Santa Fe hay al menos dos fallos ambientales – el de Totoras y San Jorge – mediante el cual los jueces tras hacer una interpretación de la ley 11.273 que es la que regula el uso de agroquímicos sostienen que la distancia para aplicar fitosanitarios es de 500 metros”.
El proyecto de ordenanza, en general, encuentra la mayor controversia en los límites para aplicar fitosanitarios. Una de las referentes de autoconvocados volvió a insistir en que desde el sector productivo sostienen que llevando adelante las buenas prácticas el “problema está saneado”, mientras que desde el grupo que busca extender la zona de exclusión “aportamos material que dice lo contrario y nos basamos en el principio precautorio que rige en a ley general del ambiente y expone que hay que aplicarlo cuando haya un peligro de daño grave o irreversible aunque haya ausencia de información científica certera y se sospeche que la actividad pueda afectar la gente. O sea que hay que legislar para prevenir”.
Oitana consideró “difícil” encontrar una salida rápida a las controversias planteadas, aunque calificó como “positivo” el encuentro por haber juntado las partes. “Hubo una propuesta para que cada grupo evalúe el proyecto desde su óptica y proponga las modificaciones que considere necesarias para que la cosa no se dilate tanto. Los concejales van a recibir las inquietudes y ellos evaluarán si los cambios son correctos. En definitiva son ellos los encargados de legislar, nosotros podemos hacer aportes”.
Tras el encuentro, a pesar que no quedó una fecha estipulada, se acordó una nueva reunión y posibles charlas con profesionales que analicen el tema desde diversas miradas. Para cerrar, Oitana dejó en claro que será “complicado que se apruebe una ordenanza antes de fin de año. Nosotros no estamos conformes con 500 metros, pero por lo menos lo vemos como un avance”.




