«Las violencias tienen su base en las desigualdades estructurales»

Florencia Marinaro, ministra de Igualdad, Género y Diversidad de Santa Fe. volvió a hacer hincapié en el concepto de transversalidad que caracteriza a las políticas de su área y se materializa en un presupuesto. 22 muertes violentas en la provincia desde el 1° de enero con el "disciplinamiento de los cuerpos" como patrón común.

Falta poco más de un mes para que termine 2022 y es a esta altura cuando se conmemora, como cada 25 de noviembre, el Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra las Mujeres. Sobre el significado de esta fecha, los resultados del informe de muertes violentas que recoge datos en la provincia entre el 1° de enero y el 18 de noviembre, y los cambios que impulsa una concepción transversal de los tema de género, El Litoral dialogó con Florencia Marinaro, ministra de Igualdad, Género y Diversidad de Santa Fe.

El informe preliminar arroja un total de 22 muertes de mujeres con elementos de violencia por motivos de género (femicidios, transfemicidios y travesticidios) en la provincia de Santa Fe. Fue realizado por el observatorio de la cartera ministerial y pasará a alimentar luego el registro tripartito que incluye al MPA y el Ministerio de Seguridad, cuyas conclusiones se conocerán a principios de 2023.

– ¿Cuál es la finalidad de difundir este informe?

– En primer lugar, como Estado, mostrar los números a la sociedad y a los medios de comunicación tiene que ver con visibilizar en qué lugar estamos parados. Nunca ocultamos que, en 2019, asumimos con la provincia con mayor cantidad de femicidios durante 5 años consecutivos a nivel nacional. En eso hubo una respuesta del gobierno al jerarquizar las políticas de género, crear la Secretaría de Estado, luego el Ministerio. Y que año a año vaya creciendo, no solo el presupuesto de este área, sino también el presupuesto con perspectiva de género. Eso nos permite mostrar de cara a la sociedad que estas áreas son necesarias, responden a una demanda social, a una demanda de las organizaciones y están acompañadas por una decisión política.

Hoy nos encontramos en lo que va de 2022 con 22 femicidios, de los cuales dos son travesticidios y transfemicidios, una muerte dudosa y un suicidio en el que se detectan signos de violencia de género.

– ¿En qué se nota el crecimiento?

– Hay más equipos y más presupuesto, pero también mayor descentralización y territorialización con 317 municipios y comunas que hoy la provincia financia para que tengan equipos locales. Hay mayor compromiso de organizaciones que se constituyen como primera referencia para acompañar.

La Ley Micaela en la policía también es transformadora. La exigencia a las fuerzas policiales no la podíamos hacer si no les dábamos las herramientas necesarias.

Hoy con la ley Micaela, más un proceso de denuncia, para lo cual se capacita de forma presencial, seguramente se están transformando a mediano y largo plazo las respuestas estatales a las violencias.

– También hay cuestionamientos…

– Frente a los discursos que hablan de que estos ministerios son innecesarios, que suponen un gasto público innecesario, invito a esos legisladores y legisladoras a ver cómo se prepara y se ejecuta el presupuesto, cuáles son las políticas y adónde se destinan esos fondos. Tenemos más del 60 % destinado a transferencias a organizaciones, municipios y comunas, y universidades. No es un presupuesto para gasto burocrático.

La recepción que tenemos de la comunidad es muy buena. Lo veo en cada punto violeta que inauguro y en cada recorrida, no solo desde otras mujeres, sino de la sociedad en general. Nos falta que la gente conozca más de en qué y cómo se trabaja.

– ¿Qué denominador común encuentran en las muertes violentas que recogen en este informe?

– Hay patrones que se repiten en estos números. Primero, patrones socioculturales que tienen que ver con la disposición de los cuerpos, de la libertad de las mujeres y mujeres trans como un objeto. También en la forma de construcción de las relaciones sexofectivas o de pareja. Es algo que atraviesa también a los y las jóvenes. Por el otro lado, el modus operandi con un nivel de crueldad y de violencia extremo.

Considero que es una reacción social a los avances que hemos tenido. No podemos dejar de pensar que cuanto más se avanza, más cruel es la violencia.

Hay un caso que quiero destacar, que fue el transfemicidio de Alejandra Ironici: además de ser una mujer trans, era una dirigente política y de las organizaciones. La violencia con la que fue asesinada responde claramente a una reacción a todo eso por lo que luchó. Hay un disciplinamiento y un mensaje social y político en base a eso. No podemos desoir como sociedad y al gobierno ese mensaje que es al Estado, a la sociedad, a las mujeres y al colectivo travesti-trans: el mensaje es «quién manda acá». Entonces hay un Estado que no va a permitir que avance esa reacción social, no mandan quienes dan muerte por razones machistas a las mujeres.

– Por el otro lado hay un discurso que está tratando de actualizar las masculinidades. ¿Es otra herramienta que se complementa con esto?

– Masculinidades por la Igualdad es un programa de la provincia que está a cargo de Luciano Fabbri y el gobernador lo anunció el 1° de mayo, en la apertura de las sesiones ordinarias. Teníamos algún temor a la reacción que en general es en contra, con la creencia de que se quiere estigmatizar a los varones.

El programa tiene tres dispositivos: rondas de varones en los Puntos Violeta donde se trabajan estos mandatos y estereotipos en talleres. Están a cargo de varones y hay un trabajo de escucha, de poder hablar de estos temas en los que los varones no tienen otro ámbito.

También hay áreas locales para atención de varones violentos, con tres dispositivos en la provincia: Santa Fe, Rosario y Villa Gobernador Gálvez. Sentíamos que el sistema penal no puede dar respuesta y tampoco la salud mental, y que ésto responde a cuestiones culturales aprendidas en las formas de relacionarse. Siempre el foco estuvo en la atención y contención de las mujeres, lo cual es y fue necesario. Pero hay que pensar qué pasa con los varones que muchas veces reinciden y repiten acciones con otras parejas. Este año se trabajó en 9 municipios y una comuna, y el año que viene van a estar funcionando.

El tercer programa se llama Multiplicadores y trabaja con instituciones de gobierno para capacitar a quienes están a cargo de estos varones para que puedan trabajar la masculinidad en las instancias en que lo están haciendo.

– ¿Crees que el cambio cultural que se invoca como imprescindible para modificas las cifras de violencia se está produciendo?

– Creo que si. Tenemos mucha demanda de Ley Micaela, incluso en instituciones donde era impensada: medios de comunicación, sindicatos, colegios profesionales, clubes.

– ¿Como un trámite que tienen que cumplir o un cambio que están decididos a hacer puertas adentro?

– Creo que hay una decisión de las máximas autoridades de poder decir «algo está sucediendo» y a veces no tienen las herramientas par abordar ciertas situaciones. Y en muchos casos responde a demandas de quienes habitan las instituciones. Firmamos un convenio con ligas profesionales de fútbol: el deporte es una instancia de transformación social y comunitaria muy importante, y tiene que tener esta perspectiva de género.

Presupuesto: la herramienta clave

«El desafío más fuerte e importante es la transversalidad», dice Marinaro en un tramo de la charla con El Litoral.

– Ya en la primera entrevista que tuvimos desde tu lugar de ministra hacías hincapié en ese concepto.

– La transversalidad significa que la mirada de la perspectiva de género atraviese todas las carteras ministeriales y todas las políticas públicas. Cuando pensamos en políticas de género la primera asociación que hacemos es con violencias por motivos de género, pero tenemos que entender que esas violencias tienen una base en las desigualdades que son estructurales: en la brecha salarial, en la brecha de las tareas de cuidado, en la educación formal. Si queremos pensar en la desigualdades estructurales tiene que ser desde una política integral del gobierno de la provincia con el ministerio de Trabajo, Producción, Economía, Ambiente, etc. Si no, somos un compartimiento estanco de un gobierno y eso es lo que hay que traspasar.

– ¿Se está logrando?

– Avanza con la ley de leyes o la política más integral que es el presupuesto con perspectiva de género que identifica programas en todas las carteras ministeriales cuyo objetivo es cerrar esas brechas de desigualdad y tener un impacto directo sobre mujeres, jóvenes, niñas y colectivo LGBT.

El presupuesto con perspectiva de género no es solo de esta área sino de todos los ministerios: pasamos de 13 programas a 25 y hoy son 48. Con la novedad este año de que hay una inversión muy grande con perspectiva de tareas de cuidado en infraestructura y en Desarrollo Social en el tema de infancias.

– Un denominador común en las mujeres que sufren violencia es la vulnerabilidad, la falta de recursos, de autonomía económica.

– Tenemos tres grandes líneas: el programa Acompañar que es de Nación y la provincia tiene la mayor cantidad de municipios y comunas adheridas; la asistencia económica que el Ministerio otorga como salida inmediata y los programas de empleabilidad y trabajo. A esto se suma Cuidar Santa Fe. Estamos trabajando en lo urgente, lo estructural y en la empleabilidad de las mujeres.

Fuente: El Litoral