La historia de una productora sastrense que a los 15 años se hizo cargo del tambo familiar

La historia de una productora sastrense que a los 15 años se hizo cargo del tambo familiar

Andrea Dechiara dejó el secundario para dedicarse al negocio familiar y hoy dirige dos tambos que producen 3 mil litros diarios. “Muchas veces el trabajo de las mujeres no es reconocido a la par”.

Andrea Dechiara es productora lechera en Sastre, Santa Fe. Tiene 45 años y hace 30 años su vida dio un giro inesperado que hizo que hoy se dedique a lo que más ama: los tambos.

Un día, cuando iba a la escuela agrotécnica, encontró a su papá llorando. Había fallecido su hermano repentinamente. Además era su socio, con el que trabajó toda su vida. Estaba preocupado porque no tenía un hijo varón para continuar con el tambo. Andrea era hija única y era mujer. Inmediatamente ella dejó la mochila, y le dio tranquilidad diciendo “no tenés un hijo varón pero me tenés a mí y voy a ayudar en todo lo que pueda y lo que no sepa lo voy a aprender”.

“Ese día planté bandera, dejé de estudiar el secundario y empecé a trabajar a la par de él. Al principio pasaron muchas cosas. Llevaba algo a una fábrica o iba a comprar semillas y me miraban como sapo de otro pozo por ser mujer. Mi viejo siempre me decía: ´Si te critican, vos mirá al frente y seguí´”, comenzó contando Andrea, en entrevista con Agrofy News.

Así fue que cuando estaba a punto de cumplir 18 años, el padre le dejó a su cargo la totalidad del negocio: ”A mi vieja le gustaba el campo pero nunca la dejaron meterse tanto en el trabajo. Mi actitud fue diferente. A los pocos años mi viejo me dijo ´yo te voy a ayudar pero vos hacete cargo de las cuentas´, le podía consultar pero de a poco me iba dejando sola”, continuó contando.

A los 21 años se casó y ahí se hizo cargo del tambo al 100 %. “Desde ese momento no paré. Mi marido se dedica a sembrar, hacer rollos y yo me encargo del tambo. Siempre fui a ordeñar, hice todo sola. Hace 10 años que tengo empleados que me ayudan y yo voy a hacer lo complementario”, explicó.

Empezaron con un tambo y hace dos años sumaron otro que queda a 1 kilómetro. Entre los dos producen cerca de 3.000 litros diarios: “Tuvimos un percance en el nuevo tambo con una enfermedad y tuvimos que vender varias vacas. Ahora estamos en 900/1000 litros pero parece que ahora se va a endereza”, detalló.

“Lo hago porque me gusta”

Andrea tiene una hija y un hijo. Cuando su primera hija era ya más grande, intentó retomar el secundario, pero le resultó imposible. “Intenté empezar el E.E.M.P.A pero no llegaba por el tiempo. Ser mamá, encargarme del tambo, se me ponía cada vez más pesado. Hoy en día todo lo que aprendo es preguntando y asesorándome con alguien que sepa”.

Sin embargo, no reniega de los sacrificios que tuvo que hacer para trabajar de lo que hace hoy: “Lo hago porque me gusta, no lo sentí como obligación”, resaltó.

Consultada acerca de cómo ve a las mujeres rurales hoy, la productora contó: “A comparación de cuando empecé yo, ahora me parece que en este rubro la mujer tiene muchas más posibilidades. Si bien aún hoy hay personas que no entienden que la mujer pueda dedicarse a esto, es un poco más accesible. La mujer se fue animando más a meterse y es a veces hasta más emprendedora que los hombres”.

“A los hombres les cuesta pensar y hacer muchas cosas a la vez. La mujer es más organizada. En mi caso yo puedo estar en el tambo y pensando que mi hijo tiene que comer e ir al secundario, pienso en las cuentas que hay que pagar”, continuó diciendo.

Andrea contó que su hija tiene 22 años y estudia Contabilidad, pero cuando tiene tiempo le gusta el campo y la ayuda en las tareas. Hasta le da consejos para facilitar su trabajo diario: “Se pone las botas de goma y viene”.

Falta reconocimiento

Andrea ve que faltan cosas por mejorar respecto al lugar que se le da a las mujeres, una de ellas es el reconocimiento: “A veces pasa que me ven trabajando con mi marido y de afuera solo ven como que lo hizo él. A veces las mujeres trabajamos el doble, sin decirlo. Falta reconocer el trabajo de las mujeres a la par del hombre”.

“Muchas veces pasa también que la mujer trabaja pero no maneja dinero. Estaría bueno que empezara a balancearse y dejar de tener que pedir permiso para hacer algunas cosas”, agregó.

Como mensaje final a las mujeres, Andrea dijo: “Si realmente les gusta y se animan, no miren ni escuchen lo que digan. No es un trabajo de hombres. Tienen que darle para adelante”.

Feminismo rural: segundo encuentro

El 29 de abril, Andrea será una de las cinco integrantes de la segunda mesa de reflexión del ciclo “Construyendo feminismo rural”, organizado por Mujeres Rurales Argentinas.

En esta ocasión, se convocó a pequeñas y medianas productoras que participarán de una mesa de debate moderada por Noelí Misaña, ingeniera agrónoma y productora agropecuaria de Córdoba.

“Queremos empezar a instalar el feminismo en la agenda del sector”, comenzó diciendo Noelí en entrevista con Agrofy News y agregó: “El objetivo de nuestras charlas es visibilizar y reinvindicar el rol de la mujer en el agro”.

Tal como explicó la ingeniera, “hay que sacarle el miedo a esa palabra y empezar a sacarle las estigmatizaciones que hace que las mujeres estemos divididas y no se pueda trabajar en la igualdad de derechos”.

Además de ser productoras, cada una de ellas representa a instituciones como INTA, FECOFE, FAA. “La idea es que cuenten experiencias, su realidad de género y cómo ven al feminismo desde su punto de vista”, adelantó.

La charla podrá verse a las 19 por el canal de You Tube de Mujeres Rurales Argentinas

Fuente: Agrofy News

Más noticias