La fuerza de los libros

La Biblioteca General San Martín, de la ciudad de Sastre, festejó sus 100 años de vida. Se fundó el 11 de junio de 1919 por un grupo de mujeres que apostaron por crear un salón de lectura. Nació bajo el nombre “Entre Nous” y luego mutó en el año del centenario de la muerte del prócer nacional. Hoy la entidad cuenta con cerca de 12.000 ejemplares, unos 350 socios, posee computadoras y es un espacio de encuentro de alumnos escolares a la hora de cumplir con sus obligaciones.

«Esta es una noble institución, y debemos decir que es noble porque la cultura de los pueblos nace en los lugares donde se lee y aprende, donde principalmente los jóvenes buscan en las lecturas amenas, el sosiego de sus espíritus y la lucidez de sus cerebros». De esa manera destacaba en 1987 la importancia de la Bilbioteca Popular General San Martín el libro de Oscar Antonio Oldani, comerciante y periodista que se encargó de asentar de forma escrita los 100 años de la ciudad de Sastre.

Un 11 de junio de 1919 y bajo el nombre Entre Nous – en francés Entre Nosotras -, un grupo de mujeres de la localidad de Sastre decidieron fundar un salón de lectura. En aquellos momentos no existía un sitio destinado a tal fin. Conformado en su mayoría por maestras, el equipo compuesto por Edelmira Frutos de Rascón, Anuncaida Moretini, Angelita Armando, Aida Roca, Luisa Falco, Placentina Mainardi, Ada Marcucci y Vicente Ferregno se encargaron de poner la piedra fundacional de una institución que celebra un siglo de vida. «Es importante remarcar el género porque en la mayoría de los casos, en Sastre, la fundación de instituciones eran impulsadas por hombres», detalló César Oitana, presidente de actual de la entidad.

De acuerdo a lo que explicó el directivo, el año 1919 fue un año en el cual florecieron las bibliotecas en el país a través de asociaciones civiles o agrupaciones políticas relacionadas al pensamiento. Este tipo de entidades fueron lugares para brindar la palabra a sectores ligados con el radicalismo. «El país estaba transitando la presidencia de Yrigoyen y era un momento de expansión de sectores populares que creaban instituciones como bibliotecas o teatros populares. También asociaciones socialistas y anarquistas que veían a las mismas como espacios de sociabilización, reflexión, de la palabra. Entonces no es extraño que en Sastre haya aparecido en esa época. La década del 10 y del 20 fueron momentos de auge».

La Biblioteca fue mutando su sede, fisonomía y hasta el nombre con el paso del tiempo. Pero nunca el espíritu. Fue en el año 51´ cuando, en conmemoración a los 100 años de la muerte de José de San Martín, se tomó la decisión de homenajear al prócer nacional y denominar con su nombre a la institución. Durante esa época, el inmueble también sufrió reformas donde fue ganando metros y en donde hasta se construyó no hace mucho tiempo un primer piso. «Hoy nosotros reivindicamos a esas mujeres y somos los continuadores de ellas. Esta es una institución que se mantiene a pulmón y tiene una vida muy importante para una comunidad. Tiene una actividad silenciosa pero destacada», sostuvo Oitana.

Un poco de actualidad

El pasado 11 de junio se realizó un pequeño acto donde se descubrió una placa en conmemoración a los 100 años, homenajeando a las fundadoras de aquel salón de lectura. Y este viernes 21 fue el momento de los actos protocolares. Actualmente, la Biblioteca General San Martín cuenta con entre 11.000 y 12.000 libros. «Podemos encontrar ejemplares de la década del 30 hasta estos días que corren. Los libros ocupan espacios, y es un problema porque siempre hay que generar lugar para ubicarlos. Pero es un problema lindo», reconoció el presidente de la entidad.

Hoy son unos 350 socios de la Biblioteca quienes abonan religiosamente una módica cuota de $60 mensuales para ayudar a sostener económicamente la institución y acceder a los ejemplares disponibles.

La fuerza y energía de los libros

La llegada de las nuevas tecnologías modificó la cultura de la lectura. Las nuevas generaciones han llevado hábito a la pantalla que ante su avasallante llegada se habían convertido en una seria amenaza para los libros. Sin embargo, el tiempo fue acomodando las cosas y las bibliotecas supieron combinar el papel con internet. “Los chicos vienen mucho. Las docentes mandan a los jóvenes por trabajos escolares y las consultan se direccionan a ejemplares y la web. Tenemos dos computadoras y las bibliotecarias están para atender todas esas cuestiones. Hoy se adoptan tablets, celulares y, al mismos tiempo, los libros que todavía tienen una carga simbólica muy grande”, indicó Oitana.

Amigos del medioambiente

En 2018, la institución presentó ante el gobierno santafesino un proyecto sobre bibliotecas ambientales enmarcado en el programa “Territorios de encuentro”. Y ahí, desde la entidad, propusieron adquirir libros de educación ambiental, armar una biblioteca móvil para visitar escuelas y llevarla a espacios públicos. “El proyecto fue aprobado y recibimos 20.000 pesos para confeccionar el cajón para transportar los ejemplares. También compramos un aparato de energía solar para mostrar de qué se tratan las energías renovables”, señalaron.

Pero la iniciativa no sólo se basó exclusivamente en eso, sino además parte de los recursos recibidos se utilizaron para comprar árboles nativos y plantarlos en un predio municipal donde se encuentra el “Bosque de la memoria”. De acuerdo a lo que adelantaron, el próximo proyecto será identificar todas las especies que se encuentran alojadas.