Tras el encuentro del martes por la noche en el Concejo, desde el costado agropecuario fueron por la misma línea que los autoconvocados y deslizaron que observan difícil que se pueda aprobar una iniciativa antes del cierre del 2018. Uno de los representantes del sector y quien estuvo en la reunión, Daniel Bernard, dialogó con Maldito Despertador – programa que se emite de lunes a viernes de 9 a 12 por Radio Cronos FM 107.1 – y celebró que el recinto haya acercado a las partes para intercambiar opiniones. “Se estaba armando una grieta y dividiendo a la sociedad”, sostuvo y agregó: “Hay que seguir puliendo el proyecto, buscando fundamentos y avanzar en un acuerdo”.
“Desde el vamos planteamos que entre las dos partes hay ciertas diferencias y podemos llegar pulirlas para ver que podemos sacar en claro. Nosotros vemos con muy buenos ojos lo que ocurrió y lo pedíamos desde hace rato. En una localidad chica como esta se estaba armando una grieta y dividiendo a la sociedad. Vemos con beneplácito que el Concejo acepte que tiene problemas a la hora de tomar decisiones, que se encuentra con ciertas presiones y pedidos, encuentra diferentes ordenanzas en ciudades cercanas y se les hace difícil tomar una decisión”, indicó Bernard.
Dentro de la legislación actual, la zona de exclusión se establece desde los 100 metros. Pero la última presentación del oficialismo planteó llevarla a 500. Por eso productores se vieron sorprendidos al darse a conocer la intención del Frente Progresista. “Ese planteo lo hicimos casi toda la noche. La ordenanza en vigencia otorga un límite de 100 metros y una zona de control de 500 metros. A partir de que se propuso extender a 200 la prohibición para realizar aplicaciones, se llevó a 3000 la zona de control. Pero dentro de la zona de exclusión se incluía el punto de amortiguamiento. Y ahí se cometían errores, había incongruencias. Siempre confiamos que los ediles iban a llegar a un acuerdo. Pero nos encontramos que tras el veto de la intendenta quintuplicaron las distancias sin fundamentos técnicos para hacerlo”, sostuvo.
Bernard explicó que la postura de los productores se basa en que si se realizan las buenas prácticas agropecuarias, no existe afección en la salud humana. Desde el grupo indicaron que como existen opiniones diferentes dentro de las diversas profesiones, también las hay en el seno del INTA o en el Ministerio de Agricultura. “Siempre hay un abanico. Nosotros sabemos que está comprobado técnicamente que las derivas no son tales como se dice. Las derivas negativas son las que llegan a la zona urbana. Y siempre que se hacen los ensayos, hay que tener en cuenta los vientos. Porque si se hacen las aplicaciones en las condiciones que corresponden y se realizan los controles correctos, la deriva en la zona urbana no existe”.
Uno de los representantes del sector agropecuario consideró importante que el Concejo haya abierto las puertas para profundizar los conocimientos mediante el acercamiento de profesionales desde ambas partes. “Pretendemos que salga una ordenanza consensuada o con fundamentos para aceptar lo que se propone”.
Ahora quedó todo abierto para coordinar un nuevo encuentro entre las partes. “Aplaudo la actitud de los concejales, los vecinos autoconvocados y los productores por el intercambio de opiniones que existió. Es el puntapié para llegar a algo que es lo que estamos buscando”.
Y al igual que los autoconvocados, Bernard coincidió en que es difícil sacar una ordenanza antes de fin de año. “Hay que seguir puliendo el proyecto, buscando fundamentos y avanzar en un acuerdo. Queda poco tiempo para el cierre del 2018”.




