«Hay gente que está esperando que recuperen a sus seres queridos, es durísimo», el crudo relato de Julián Trossero tras su tarea en Venezuela

El bombero sastrense integró la brigada USAR de Santa Fe que viajó a prestar servicio operativo internacional. "El panorama es desolador. Lo que llega acá es un 10 por ciento de lo que realmente es. Cuando llegamos allá eran montañas de escombros", sostuvo sobre el trabajo realizado.

Después de siete días de un arduo trabajo entre escombros de edificios derrumbados por los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela, la brigada de rescatistas USAR de la Federación Santafesina de Bomberos Voluntarios regresó a la provincia con la experiencia de haber participado en uno de los operativos internacionales de rescate más complejos de los últimos años.

Entre los integrantes del contingente estuvo Julián Trossero, uno de los 40 rescatistas de la Brigada USAR ARG15 de la Provincia de Santa Fe, que viajó para colaborar en las tareas de búsqueda y rescate tras los graves sismos que sacudieron al país caribeño.

El cuerpo civil santafesino, que cuenta con la prestigiosa certificación internacional bajo los estándares INSARAG de las Naciones Unidas, operó de manera intensa en la zona del desastre, centrando sus tareas en la ciudad de La Guaira. «El panorama es desolador. Lo que llega acá es un 10 por ciento de lo que realmente es. Cuando llegamos allá eran montañas de escombros. Fue realmente bravo ver todo eso en primera persona», contó el bombero sastrense.

Allí, los brigadistas santafesinos trabajaron codo a codo con equipos de rescate locales y delegaciones internacionales en la localización de personas, inspección de estructuras colapsadas y recuperación de víctimas. «Teníamos la misión de buscar y rescatar gente con vida. Cuando encontrábamos algo avisábamos a defensa civil y ellos se encargaban de levantarlo. Debíamos despejarle toda la zona. Lamentablemente no enbcontramos a nadie con vida, sólo indicios. Trabajamos dos días en el lugar removiendo escombros, pero después se perdió ese indicio de vida», sostuvo Trossero.

El brigadista de la ciudad indicó se mostró acongojado a su regreso de la primera y trascendental experiencia en una catástrofe de magnitud global. «Durante todo el viaje teníamos una psicóloga que nos ayudó muchísimo. Porque realmente es muy difícil estar en esos lugares. A veces uno puede cargar con culpa de no encontrar gente con vida, y para eso están los profesionales. Para que los rescatistas podamos hablar. En definitiva nada de eso es culpa de uno y nosotros vamos a ayudar dando todo lo que podemos dar».

«Frente al campamento que había edificios destruídos. Se podía observar el daño. Y en el lugar donde nos tocó trabajar ya no había nada, estaba arrasado absolutamente todo», detalló el bombero sastrense.

De acuerdo a lo que recordó Trossero, una de las imágenes que más lo marcó fue la presencia permanente de familiares frente a las estructuras colapsadas. «Hay gente que está esperando que recuperen a sus seres queridos. Uno es padre y se pone en la piel del otro. Vimos dos padres dándole el último adios a un edificio donde había quedado su hijo y todavía no lo habían encontrado. Son cosas durísimas».

Los rescatistas viajaron con ocho toneladas de equipamiento especializado y con la expectativa de utilizar toda la tecnología disponible para localizar personas con vida. Sin embargo, la realidad fue cambiando con el correr de las horas. «Los edificios estaban todos colapsados tipo panqueque. Se veían muebles, camas aplastadas entre los techos de cada departamento. Era muy difícil encontrar gente con vida en esos lugares».

La brigada USAR de la Federación Santafesina de Asociaciones de Bomberos Voluntarios cuenta con certificación internacional bajo normas Insarag, de Naciones Unidas, lo que la habilita para intervenir en operaciones de búsqueda y rescate urbano en cualquier parte del mundo.

El contingente estuvo integrado por 40 rescatistas y perros especializados, que trabajaron durante varios días en tareas de búsqueda técnica, inspección de estructuras colapsadas y recuperación de víctimas.

Tras completar la misión, todos regresaron a la sede de la Federación, en Gálvez, donde fueron recibidos por autoridades provinciales.