La llegada de las nuevas tecnologías no sólo deja huellas sobre los beneficios y comodidades para la humanidad. La inseguridad fue creciendo y acompañando ese avance para concebir nuevos delitos informáticos. La moda de las redes sociales y su utilización de manera cada vez más temprana por los jóvenes los expone a una serie de amenazas en la cual muchos confían estar ajenos o, incluso, la propia inocencia los lleva a caer en la red.
Los números son contundentes y alarman. Las amenazas en el país se fueron incrementando de manera drástica y acelerada. Desde 2012 se han contabilizado más de 25.000 casos de acoso cibernético en el país, situación que abruma más aún cuando en los últimos tres años aumentaron 1.600%. Sexting, grooming y ciberbulling asoman como los principales comportamientos digitales mediante los cuales se termina acosando y atentando contra la integridad de los chicos.
Desde 2011 funciona en el territorio nacional Argentina Cibersgura, una ONG que trabaja para crear un espacio digital a través de actividades de concientización y educación con un objetivo central: prevenir delitos informáticos. “Los chicos de entre 7 y 14 años son los más vulnerables sobre temas como el grooming, sexting y cuestiones de privacidad”, alertó Rogelio Biolatto, coordinador regional en Santa Fe de la organización, en contacto con bumerangnews.com.
Los especialistas aconsejan a los adultos seguir de cerca el comportamiento de los menores para tejer un manto de cuidado sobre ellos. Sin embargo, consideran fundamental no excluirlos del contacto con las tecnologías. “Es muy importante el acompañamiento de mayores en cuanto al uso de redes sociales. Sobre eso también hay que trabajar. No se trata de darle el celular a un chico para que juegue o para estar tranquilo que se encuentra en su pieza y no en la calle corriendo riesgos. Esa compañía no se trata de ponerle una prohibición de entrada, sino de intercambiar y entablar un diálogo con los jóvenes para saber que están haciendo”, destacó Biolatto.
Sin embargo, y contrariamente a lo que muchos creen, el exponer a un chico a un simple juego vía internet también es exhibirlo a un riesgo en los tiempos actuales. “Hoy es común que interactúen con otra persona sin conocer su identidad física, y eso se termina transformando en un peligro. Debemos entender que a pesar que existe un chat mediante el cual debaten estrategias para ese pasatiempo, puede aparecer alguna intención secundaria. Y acá volvemos a lo miso, no se trata de prohibirle el juego al chico, sino hablar para prevenirlo y alertarlo ante cualquier pedido de información personal que provenga del otro lado de la pantalla”.
Desde Argentina Cibersegura aseguraron que es importante lograr un lazo fuerte de confianza para que los chicos puedan expresar abiertamente y sin temor lo que está sucediendo. Para ejemplificar, desde la ONG detallaron que “cuando alguien instala una pileta en su casa y pone un cerco para que los niños no crucen, corre el riesgo que en algún momento lo hagan. Lo que hay que hacer es enseñarles a nadar”.
Biolatto puntualizó y entró en detalles sobre una modalidad que también encuentra fuertes ataques en la web: el sexting. Sobre la temática, el coordinador regional de la ONG explicó que se trata de la práctica a través de la cual se comparte una charla entre dos o más personas de tono erótico en internet. “La evolución que tuvo esto se relaciona a todo lo relativo a videos e imágenes en la actualidad. El riesgo de estos contenidos es cuando se comparten por error o por saña, donde se dan muchos casos en la actualidad. Hoy eso no es delito, pero si ya pasa al lado de la extorsión podemos hablar de una afectación hacia una persona”.
El especialista en delitos informáticos recomendó que al momento de subir algo a la web se piense en más de una ocasión para evitar lamentos. “Una vez que hiciste clic, perdes todo tipo de control, por más límites que pongamos. No podemos gobernar sobre lo que hagan los demás”, aclaró. Y en la misma línea aseguró que todas las identidades digitales que posee una persona (Instagram, Facebook, Twitter, Snapchat) forjan la reputación digital. “Hoy en día te evalúan por tu perfil físico y digital. Las empresas que toman nuevos empleados observan ambas cosas. Rápidamente miran el comportamiento en internet”. Por eso consideró fundamental, antes de compartir información en internet, detenerse a analizar si es necesario hacerlo y el aporte que pueda llegar a tener en lo personal.
Pero Biolatto también hizo foco y centralizó las alarmas en el ciberbullying, un flagelo que experimenta un crecimiento constante de manera diaria. Es que es aquí donde se mezcla también la exposición de agresiones en el mundo de internet que termina siendo un agregado, sobre todo ante la viralización de videos de peleas. “Tomamos como normal el hecho de compartir esas imágenes y comentarlas. Y el mensaje particular en estos casos es tratar de no actuar como público para evitar que eso se expanda”, destacó y agregó: “El mayor daño lo hacen quienes realizan estas acciones. Desde la organización pedimos que al momento de observar algo así no se sumen y automáticamente denuncien para persuadir al buller. Porque en definitiva, siempre sucede lo mismo, el agresor a la larga termina siendo víctima de bullyng”.





