«Miren la tristeza de esos maíces. Deberían tener 2 mts o más en este momento. La paliza que se viene en 2023 es tremenda». Con estos conceptos, a modo de epígrafe, el especialista en sistemas ganaderos pastoriles José Jáuregui le puso contexto a un video que filmó en San Carlos Centro un contratista dedicado al picado y embolsado de forraje para tambos.
En las imágenes, filmadas por Matías Boretto, se observa cómo una moderna máquina picadora avanza sobre un lote de maíz en pésimo estado a causa de la sequía. Las plantas tienen apenas 20 o 30 centímetros.
En diálogo con Campolitoral, el contratista relató que el trabajo consistió en salir al campo para probar si el cabezal serviría para el trabajo o debían buscar otra herramienta. «Lo vine a probar con el peor maíz a ver si junta bien; no junta en su totalidad pero sí un 80%», explicó.
Boretto agregó que el lote en cuestión todavía está en un 30% de Materia Seca (MS), y «le está faltando por lo menos una semana más». Aclaró que no es representativo de los maíces de la zona porque eligió el peor, aunque «los que están mejor tendrán 20/30cm más».
Así como se lo ve, el maíz para reserva forrajera está rindiendo 1.2m/bolsa/ha o unos 3.000 kg/MV/Ha. «El ciclo se completaría entre el 18 y el 22 de enero, tendrían que tener un 1.8/2 metros de altura y estamos en 0.5 metros», lamentó.
El picador mencionó que no están midiendo grano, sino el estado de la planta. «Ahora que llovió un poco se empezaron a hidratar de vuelta; muchos lotes ya florecieron y largaron el choclitos para empezar a llenar grano».
Para transformar esas plantas en alimento, sostuvo que precisarían que se seque un poco más, al menos para que supere el 35% de MS, pero «todavía le falta hacer el ciclo».
La perspectiva es que en la región los lotes de maíz para picado rindan entre 25.000 y 30.000 kilos de MV/Ha menos de lo normal. «La calidad es absolutamente mala, porque no vamos a tener ni proteína, ni energía ni nada; va a ser un material de fibra, que quienes hagan la dieta le tendrán que agregar grano o expeller», apuntó.
También explicó que el trabajo se hace de todos modos porque algunos productores se encuentran acorralados. «No hay mucho ánimo de la gente; se va a hacer porque no tienen más reservas; algunos ya no tienen y otros llegan a marzo o abril; los que hicieron mejor las cosas llegarían hasta mediados de 2023».
Boretto añadió que, si llega a llover, debería sembrarse el maíz de segunda, cuya fecha habitual es en navidad. Pero «se está hablando de sembrarlo en la segunda quincena de enero para tener para fines de abril o mayo plantas con granos, energía y almidón como tiene que ser».
Fuente: Mirador Provincial




