Polémica en María Juana por la suspensión de ordenanza que prohibía fumigaciones

La decisión de volver a permitir las aspersiones aéreas la tomó el presidente comunal al poco tiempo de llegar al Ejecutivo. La restricción estaba vigente desde 2012. La localidad había sido noticia en julio cuando se detectó que los casos de muerte por cáncer superan la media nacional.

María Juana está en alerta. La localidad supera la media nacional en muertes a causa de cáncer y, cuando muchos le apuntan a los agrotóxicos como los principales culpables, una decisión del presidente comunal Amadeo Bazzoni encendió la mecha de la polémica. Es que quien está al frente del Ejecutivo local dejó sin efecto una ordenanza que prohibía las fumigaciones aéreas en inmediaciones del ejido urbano.

La localidad del departamento Castellanos había sido el centro de todas las miradas en el mes de julio cuando un estudio de la Universidad Nacional de Rosario que la había tomado como caso testigo arrojó datos alarmantes: las muertes por cáncer superaban la media nacional y cuando se esperaba que entre 2011 y 2014 los decesos por dicha enfermedad llegarían a 30, fueron el realidad de 80.

Horacio Brignone, integrante de María Juana Sustentable y del colectivo Paren de Fumigarnos, dialogó en Maldito Despertador – programa que se emite de lunes a viernes de 9 a 12 por Radio Cronos – y se mostró desilusionado con la decisión tomada en el mes de febrero por el flamante presidente comunal de ese entonces. «Bazzoni suspendió la ordenanza que prohibía las fumigaciones aéreas al poco tiempo que asumió. Con las lluvias de principios de año y la crecida de las napas, los campos debían ser fumigados. Como las máquinas no podían ingresar y los aviones estaban impedidos de hacerlo por legislación, el Ejecutivo suspendió en una decisión insólita la prohibición. El presidente comunal es un hombre que tiene campo y utilizó ese tipo de modalidad para fumigar sus tierras. Todos sabemos que los agrotóxicos vuelan por miles de metros cuando se arrojan desde el aire», sostuvo.

En la misma línea, Brignone precisó que la ordenanza regía desde el año 2012 cuando, tras un debate en asamblea, se acordó regular las aspersiones sin objeciones legales. «Nos habíamos liberado de las fumigaciones aéreas en cercanías a la localidad, pero volvimos a cero».

Asimismo, desde la Agrupación María Juana Sustentable recordaron que en 2012 también se dictó una ordenanza donde se restringía el uso de mosquitos. Según indicaron, el límite actual es de 100 metros aunque desde hace años entidades luchan para extender ese margen. «Necesitamos que sea de 800 o 1000 metros como en San Jorge donde se comprobaron mejoras concretas en personas con afecciones severas. Los 100 actuales son lo mismo que nada», se quejaron.

Brignone dejó en claro que durante los tres años que estuvo vigente la prohibición para fumigar de forma aérea, no se redujo el nivel de producción agropecuaria. «Durante ese tiempo no pasó absolutamente nada. No se quebró la tierra ni se vino abajo el cielo y a modo de síntesis, la causa por la que suspendía la ordenanza era porque algunos productores podían perder toda su cosecha. Fue algo con muy poco sustento y precario».

Sin embargo, las denuncias de las diferentes agrupaciones que luchan contra las aspersiones en inmediaciones de los pueblos del interior no se centran únicamente en este sentido. Es que en María Juana se han instalado en el centro de su ejido urbano silos que fueron creciendo con el correr del tiempo. Y la preocupación por esas plantas cerealeras fueron creciendo en los últimos años. «El combo es completo porque se fueron construyendo acopios dentro del pueblo. Los químicos que se le arroja al cereal vuelan por toda la localidad. Además hay soja que está fermentando y eso también es perjudicial para toda la ciudadanía. No puede ser que una planta se encuentre pegada a una casa y vaya matando de a poco a los vecinos», señaló Brignone.

En el mes de julio se analizaron los datos obtenidos por un estudio realizado por el Campamento Sanitario de la Universidad Nacional de Rosario. De acuerdo a esa estadística, donde se tomó a María Juana como caso testigo, se esperaban 30 y resultaron 80 los casos de cáncer en el período estudiado 2011-2014.