En el histórico debut de Granaderos en la Liga, el local se impuso ante Unión de Sastre por uno a cero. «Pajarito» Arévalo cumplió con la ley del ex y le dio el triunfo a los de Castelar. El jueves, en la fecha de los clásicos, el Tate visitará a Atlético Sastre y los de Alfonzo serán nuevamente locales de Juventud Guadalupe.
Desde el inicio del juego, Granaderos salió a ejercer presión alta buscando hacerle sentir el rigor de la localía a Unión. Sin pasar sobresaltos, el Tate de a poco se fue acomodando para equilibrar las acciones de juego. La primera chance de peligro fue para la visita a los 16. Acuña se llevó un rebote y con poco ángulo sacó un fuerte zurdazo que se estrelló en la parte externa de la red del arco defendido por Boni.
El encuentro no ganaba en dinámica, la pelota viajaba mucho por el aire y a los dos le faltaba juego asociado. Recién a los 35 el local puso en apuros a Rébola. Saavedra sacó un remate de afuera del área que se fue besando el palo derecho del uno Tatengue. Y dos minutos después, Cesar Oitana corrió desde la mitad de la cancha con pelota dominada para enfrentar al arquero de Granaderos, que le ganó el duelo.
En esos minutos finales, el duelo ganó dinámica y aparecieron las emociones. A los 40, Rébola se lució para evitar la caída de su arco después de un cabezazo de Corzo tras un córner de Arévalo. En una primera parte pareja y sin un claro dominador, ambos se fueron al descanso empatados en cero.
La parte complementaria no tuvo el mejor de los inicios. Con poca dinámica y sin demasiada claridad de juego, Unión fue quien generó la primera ocasión de peligro con un tiro libre de Velazquez que besó el palo izquierdo de Boni. Pero a partir de ah´el rojiblanco se fue desluciendo, El local comenzó a crecer y a hacerse dueño del partido. Los de Castelar tuvieron la suya a los 18. Corzo capturó un rebote en el área y después de una serie de pivoteos sacó un remate rasante que hizo revolcar a Rébola, que volvió a evitar el 0-1.
Y cuatro minutos después, el equipo de Alfonzo rompió el cero. Una pelota cruzada sobró a Uliassi, Arévalo la tomó como venía y el balón se terminó escurriendo en el primer palo para el delirio de toda la parcialidad local. El Tate sintió el impacto y entró en un mar de dudas ante un rival que empezaba a hacerle pesar la localía.
A los de Rosso les costaba muchísimo generar juego y crear situaciones de peligro ante un Boni que era casi un espectador de lujo. Por su parte, Granaderos manejaba la pelota y empezaba a encender las alarmas para liquidar la historia.
El reloj se fue consumiendo con un Tatengue sin luces para intentar igualar la historia y un elenco local que no sufrió a lo largo de todo el complemento. Ahora se vendrá la fecha de los clásicos, donde Union visitará el jueves a Atlético Sastre y Granaderos será local de Juventud Guadalupe.




