Tras la decisión del grupo de diputados radicales liderados por Maximiliano Pullaro de romper con el bloque del Frente Progresista y armar una bancada aparte, desde la primera plana del socialismo dicen que no comparten pero respetan la movida del flamante espacio UCR Evolución y remarcan que el mapa legislativo actual se armó tras el triunfo de la lista encabezada por Miguel Lifschitz.
Precisamente, el fallecimiento del último gran líder del PS aceleró los tiempos para que la corriente del ex ministro de Seguridad salte a Juntos por el Cambio. En su primera elección en la coalición, Pullaro hizo un papel más que digno: salió segundo a 14 mil votos de Carolina Losada y relegó a figuras pesadas de la alianza como Federico Angelini y José Corral.
Con los resultados de las primarias todavía frescos, esta semana Pullaro formalizó la salida del FAP e inscribió el bloque del que participarán diez de los once miembros actuales. El único que no se sumó al nuevo armado es Fabián Palo Oliver, quien fue precandidato a diputado nacional en la lista del Frente Amplio Progresista sponsoreada por Pablo Javkin.
En el campamento socialista la movida no los sorprendió. “Son decisiones que obedecen a una coyuntura política de un grupo que decidió participar en estas elecciones en dos frentes diferentes y que está planteando una estrategia diferente al 2023 al menos en la pública, y en función de eso define una identidad en la Cámara de Diputados”, dijo a La Capital el presidente del bloque socialista en la Cámara baja provincial, Joaquín Blanco. Y agregó: “Si bien no compartimos la decisión que tomaron, la respetamos”.
La UCR santafesina, reconoció el propio Pullaro la semana pasada, quedó en un lugar intermedio: dentro del FAP para cargos locales y en JxC por los cargos nacionales.
Reacomodamientos
En el PS diferencian dos niveles: el posicionamiento electoral y el legislativo. “Nuestra aspiración es a coordinar, a tener una agenda compartida, clara y transparente, y que nos permita tener un funcionamiento parlamentario respetuoso de la decisión de la gente cuando votó a Lifschitz en 2019”, indicó Blanco.
La referencia no es menor: hace dos años el gobernador saliente cosechó 712 mil votos, casi la misma cantidad que Omar Perotti a gobernador, y se llevó las 28 bancas de la mayoría.
En el socialismo recuerdan antecedentes de reacomodamientos políticos en los cuatro años que median entre elección y elección —por caso, después de 2015 Rubén Giustiniani y Silvia Augsburger armaron Igualdad y Julián Galdeano y Santiago Mascheroni se acercaron a Cambiemos— pero subrayan que las presidencias y la composición de las comisiones se definió en función del poroteo de 2019. Para modificar el esquema habrá que esperar hasta abril del año próximo.
Con 14 votos propios, más cuatro aliados —el propio Palo Oliver, Mónica Peralta del GEN, Gabriel Real del PDP, el javkinista Ariel Bermúdez— el PS sigue conduciendo el espacio mayoritario.
Por ahora, entre los distintos bloques que participaron en las elecciones bajo el paraguas de Juntos por el Cambio buscan tener “sintonía fina” —según dijo Galdeano a este diario la semana pasada—, pero no ven todavía en el horizonte el armado de un bloque que contenga a los cinco integrantes actuales, más los diez de Pullaro y los legisladores celestes Walter Ghione y Amalia Granata.
Proyectos clave
Más allá de los reposicionamientos de unos y otros de cara a 2023, en el cortísimo plazo la Legislatura tratará proyectos clave y bien concretos, como el presupuesto provincial y la ley tributaria 2022. “Vamos a discutir la posición con todos los bloques de la Cámara baja y ahí se verán las mayorías”, planteó Blanco.
Y añadió: “Una cosa son los posicionamientos políticos de las construcciones y de determinados dirigentes pensando en 2023, pero antes de las elecciones tenemos la responsabilidad de conducir la Cámara de Diputados y hacerla funcionar. Aspiramos a hacerlo en el marco de un entendimiento con ese sector del radicalismo”.
Fuente: La Capital




