El discurso de la doble moral

Lo ayer careció de sentido de quienes deben bajar línea a la población, de las personas que tienen la autoridad para tomar decisiones y cuidar a la ciudadanía en tiempos complejos como los actuales. Gran parte de la ciudadanía explotó de indignación al observar la peregrinación ante la llegada de la Virgen de Guadalupe incumpliendo los protocolos sanitarios. De nuevo, el mensaje no va de la mano con los actos.

Lo acontecido en la tarde noche del lunes carece de todo tipo de justificativo. Esta vez, la indignación se transformó en una especie de trending topic a nivel local. Y fueron varias aristas involucradas las que pecaron de irresponsabilidad. Ante un contexto epidemiológico adverso, donde discursivamente todos piden extremar cuidados y los entes estatales decretan el cierre de actividades económicas con el pretexto de “cuidar” al prójimo evitando así circulación masiva de ciudadanos, la llegada de la Virgen de Guadalupe a Sastre terminó de destapar la falta de lógica y coherencia social.

No es la religión. Tampoco un gobierno. Ni siquiera un grupo etario segmentado de ciudadanos. Son los actores. Es el mensaje y la bajada de línea de los conductores. La responsabilidad es compartida entre quien está al frente de la Iglesia a nivel local y parte de los que hoy ocupan cargos en la intendencia. Casi como desafiando a una pandemia. En ambos casos permitieron que la peregrinación de fieles sea de la manera que fue, presencial. No hubo plan B. El Municipio, con sus máximas autoridades al frente de la procesión, siendo cómplice y partícipe. Y parte de la ciudadanía que acompañó la caravana para luego, continuar con el ritual en las afueras del templo incumpliendo las medidas sanitarias que, a esta altura, la memoria se encarga de recordar.

“Recordemos que Sastre fue la última localidad del departamento San Martín que después de transcurrir más de 180 días libre de contagios mantiene la misma prevención, focalizando todos sus recursos en que la curva se aplane», expresaban durante la jornada del lunes desde el Municipio al repudiar el informe de Crónica TV.

Desde hace 9 días la ciudad de Sastre atraviesa el momento más complejo y complicado en materia de salud como consecuencia de la pandemia. En 8 días se registraron 13 contagios. Hubo un banco y una fábrica cerrada luego de que empleados contrajeran coronavirus. Hasta el propio Palacio Municipal se encuentra aislado luego de que el último viernes se informe que dos trabajadores del área administrativa dieran positivo. Pasaron pocas horas para que, a través de un decreto, la intendente María del Carmen Amero decida suspender hasta el 5 de octubre la actividad en gimnasios, clubes e institutos privados de diferentes disciplinas. También restringió el funcionamiento en bares, restaurantes, heladerías, confiterías.

Pero el archivo condena. Los datos y la información son inobjetables. Hoy, cuando se deben extremar los cuidados porque el virus ya está entre nosotros, nuevamente los errores. El discurso no se condice con los actos. Y en el momento más crítico, el mensaje repudiable.

Es que cuando la pandemia comenzaba a complicar el sistema sanitario a nivel nacional y se presumía como una amenaza que seguramente llegaría a todo el país, Amero había cortado una ruta impidiendo el ingreso de vecinos de Crispi, Castelar y Las Petacas. “Tenemos que cuidar a quienes viven en nuestra la localidad”, se escuchaba en los pasillos del Municipio. La acción terminó con una causa penal contra la intendente.

Pocas semanas pasaron para que la jefa del Ejecutivo participe de las marchas convocadas para manifestarse contra decisiones del gobierno nacional. La causa Vicentín y la Justicia fueron dos de las convocatorias que reunió masivamente a miles de personas en diferentes puntos del país. En la región, el cruce de Carlos Pellegrini fue epicentro de las protestas. Y allí, cuando ya existía la prohibición de realizar encuentros multitudinarios, la máxima autoridad del Municipio sastrense dijo presente. Otra vez el error discursivo.

Pero eso no fue todo. El pasado 21 de septiembre, el Municipio fue a contramano del resto de las localidades del departamento San Martín, los Samcos y hasta las fuerzas de seguridad. En la previa al día de la primavera, mediante un flyer envió un mensaje a los adolescentes donde informaba que se habilitaban espacios públicos y plazas hasta la hora 20. Y nuevamente, la falla. El error fue grotesco. Todos los sectores pidieron que los jóvenes no se reúnan, bajando una línea unánime de sentido común para evitar encuentros. En Sastre, se hizo lo contrario. Y las críticas fueron tales que ese mismo lunes, a media mañana, en otra difusión de redes desde la intendencia entendieron que lo mejor era hacer el llamado más coherente porque no había nada que festejar.

Lo ayer careció de sentido de quienes deben bajar línea a la población, de las personas que tienen la autoridad para tomar decisiones y cuidar a la ciudadanía en tiempos complejos como los actuales. Para ser confiables, el discurso debe ser correlativo con los actos.