La revolución del futsal nacional llegó para quedarse. Tras el mundial obtenido por la Selección Argentina en Colombia en 2016, el país experimentó una explosión de la disciplina a lo largo y ancho de todo el territorio. Pero el gran artífice de la evangelización es Diego Giustozzi, entrenador del campeón mundial. El técnico comenzó a recorrer un largo camino con su proyecto para popularizar la actividad. “Tengo la idea de que el deporte siga el mismo camino que en Europa, donde no sólo se profesionalice en una provincia o región, sino a nivel nacional”, explicó en diálogo con El Tablón Deportivo – programa que se emite de lunes a viernes de 9 a 12 por Radio Cronos FM 107.1 –.
Desde hace años Giustozzi se cargó la iniciativa al hombro y va pateando hasta el más recóndito rincón de Argentina con un sólo objetivo: que el futsal se transforme en un deporte real y abandone ese costado amateur. “Hace cuatro años que viajo, escucho las dificultades y problemáticas de las diferentes ligas. Cuando la FIFA y la Conmebol me dieron el lugar para trabajar presenté el proyecto en Argentina. Se analizó, se estudió y se aprobó. Creo que estamos en la recta final. Ahora es el Concejo Federal de AFA quien debe darle el empujón final que falta”, sostuvo.
¿Cómo se solventa todo esto?
En los nuevos estatutos de AFA se abrió una Comisión de Desarrollo, tanto en FIFA como en Conmebol. Hay tres deportes a los que se está tratando de potenciar: fútbol femenino, futsal y fútbol playa. Hay un presupuesto, en donde yo soy el elegido para desarrollar futsal y volcar en el interior del país, que es donde más se necesitan conocimientos para expandir la actividad. La mayor problemática de los clubes son las distancias y la economía.
¿Son conscientes de que el futsal tomó mayor popularidad tras el campeonato mundial obtenido el año pasado en Colombia?
Me sorprendió todo lo que se generó después del mundial más que el logro mismo. No éramos favoritos pero pudimos obtener el título. El mundial escondió también una Copa América, una Copa Confederaciones, un título en Brasil, logros a los que no se les había dado tanta importancia. Pero el mundial potenció todo en un deporte que explotó y hoy es muy practicado.
Marcaron un capítulo en la historia del deporte nacional…
Todo nos va sorprendiendo. Uno lee y está el futsal en los medios. Se le da difusión al deporte. Escucha a los chicos decir que no sólo quieren ser jugadores de futbol, sino también de fustal. Esto es un sueño para nosotros. Todavía me sigo sorprendiendo con lo que está ocurriendo.
Estuviste 15 años en Europa. ¿Estamos lejos del nivel organizativo?
En cuanto al nivel de juego estamos cerca. Tenemos una idiosincrasia muy argentina y eso no lo vamos a cambiar. El argentino disfruta del sufrimiento, porque con eso se formó como ser humano. La estrategia, la metodología de entrenamiento es más bien europea. A nivel estructura estamos lejos.
¿Hay buen conocimiento de los entrenadores de futsal de la disciplina?
Es el mayor patrimonio que tenemos. En Buenos Aires me encontré con un grupo de técnicos con muchas ganas de aprender y formarse. Y eso trato de inculcar cada vez que recorro el país. Yo aprendí debatiendo, intercambiando ideas, mirando. Y eso lo veo en los entrenadores argentinos.
Naciste con una raqueta de tenis bajo el brazo. Fuiste, inclusive, número 3 a nivel nacional…
Antes no tenía la cabeza que tengo ahora. El tenis es un deporte muy difícil, muy individual. Tenes que tener mucha cabeza. El auge de un jugador de tenis no dura más de uno o dos años como número uno en el ranking, salvo contadas excepciones. En estos deportes de equipos son muchos compañeros. En aquel momento no tenía la personalidad para estar en un deporte individual. Con todo lo que vino después logré muchas cosas y hoy mi forma de pensar es otra.




