Derecho a comer sano: la nueva Constitución protege la alimentación de niños

La nutricionista Caren Früh, ex Convencional Constituyente, explicó cómo la inclusión de la prevención y la actividad física en la normativa provincial sienta las bases para garantizar hábitos adecuados en las infancias.

La alimentación durante la infancia constituye un pilar esencial para el desarrollo físico, cognitivo y emocional de los niños. Los primeros dos años de vida resultan determinantes para la formación del cerebro, la plasticidad neuronal y la instauración de hábitos saludables que se mantendrán a lo largo de toda la vida.

Prevención como eje

En este marco, la nutricionista Caren Früh, referente en la materia y ex convencional constituyente, destacó la importancia de incorporar la prevención en la legislación. “Siempre tenemos que pensar en una base de prevención y es muy importante tener estos conceptos hoy de vanguardia porque nadie quiere enfermarse, Lo importante es prevenir antes de llegar”, afirmó.

Posteriormente, Früh recordó su vínculo con Alejandra “Locomotora” Oliveras y cómo su legado influyó en la inclusión del deporte y la alimentación saludable en la Constitución santafesina: “El deporte está incluido porque fue algo que ella propuso desde el primer momento. Lo hemos tomado como un eje de prevención en salud”.

Equidad y acceso a la salud

Garantizar la alimentación sana en la infancia no solo es una cuestión de nutrición, sino también de equidad social: “Significa que todos los santafesinos vamos a poder acceder en igualdad de condiciones a practicar un deporte, más allá de las condiciones socioeconómicas individuales. Es la base para trabajar con profesionales idóneos y hacer tangible este derecho en la sociedad”.

Derecho al consumidor y ultraprocesados

El derecho del consumidor juega un papel crucial, ya que gran parte de la alimentación infantil proviene de productos empaquetados. “Es muy importante el artículo del derecho al consumidor porque muchas veces, como población, no sabemos qué comprar o si la información en un paquete es confiable. Esta norma permitirá mayor fiabilidad a la hora de adquirir alimentos”, explicó Früh.

En este sentido, señaló además la necesidad de regular los entornos escolares: “Que no haya en las escuelas alimentos con sellos que adviertan sobre exceso de azúcares, grasas, sodio o edulcorantes no recomendados en población infantil”.

Früh alertó sobre los efectos de los ultraprocesados: “Vienen con un añadido de sustancias químicas que, aunque estén aprobadas en bajas dosis, los niños terminan consumiendo diariamente. Esto provoca afecciones intestinales, hiperactividad, alergias y problemas de conducta”. Además, destacó que la obesidad no implica necesariamente una buena nutrición: “Seis de cada 10 niños tienen sobrepeso”.

Entornos sociales

La especialista subrayó la importancia de la familia y el entorno: “Es muy importante empezar en la casa y el núcleo primario se interesen por tener más conocimiento sobre esta área. También hay que involucrar a los colegios y clubes, porque los niños siempre creerán lo que ven en su entorno”.

La clave, según Früh, es trabajar la alimentación saludable de manera sostenida: “No es que durante los dos primeros años evitamos azúcar y después empieza todo. La idea es mantener una alimentación adecuada a lo largo de la vida”.

Constitucionalización

Finalmente, Früh resaltó que la reciente constitucionalización de estos derechos representa un avance: “Es un punto inicial para empezar a trabajar como Estado. No es lo mismo imponerlo de manera aislada que garantizar que la alimentación saludable sea un derecho para todos los niños, y no un privilegio”.

En definitiva, la alimentación infantil no solo asegura el desarrollo físico y cerebral, sino que también establece un marco de prevención y equidad social, consolidando la salud como un derecho que debe ser protegido desde el hogar y la comunidad.

Fuente: El Litoral