Cultivos de cobertura: cuánto aportan en reducir la erosión

Según un trabajo realizado por el INTA, en el sur de Santa Fe, mientras la falta de cultivos de cobertura en lotes destinados luego a soja puede representar una pérdida de hasta 1.042 kilos/ha de suelo, su implementación lo reduce a 165 kilos/ha.

Un trabajo de investigadores del INTA en el sur santafesino demostró que los cultivos de cobertura reducen hasta un 70% las pérdidas de materia orgánica por erosión de los suelos.

El estudio determinó que en lotes destinados a soja y en los que no hubo cultivos previos; es decir, fue solo barbecho, se pierden hasta 1.042 kilos de suelos por hectárea, mientras que la incorporación de especies invernales de cobertura o “servicios” permitió reducir las pérdidas a 165 kilos por hectárea.

Fundamentalmente, la erosión que se reduce es la hídrica, porque estos cultivos permiten retener e infiltrar las precipitaciones que eventualmente ocurran entre la cosecha estival y la siembra siguiente.

En un contexto en el que se prevé pronóstico de lluvias abundantes, investigadores del INTA destacan que la incorporación de cultivos de cobertura en secuencias agrícolas de verano permitiría disminuir significativamente esas pérdidas y apuntar a una mayor productividad de los cultivos y a la sustentabilidad de los sistemas.

MENOS PÉRDIDAS CON CULTIVOS DE COBERTURA

Los investigadores demostraron que con cultivos de cobertura, las pérdidas de materia orgánica se redujeron un 77%, las pérdidas de nitrógeno total un 82% y las de fósforo extractable un 58%.

Julia Capurro, especialista en cultivos de cobertura de INTA, explicó que el suelo se pierde de acuerdo a la potencia que tiene la lluvia para erosionarlo y a su capacidad para soportar esas precipitaciones.

El impacto de las gotas de lluvia puede ser muy erosivo cuando golpea sobre la superficie del suelo sin vegetación y a partir de la desagregación de las partículas del suelo, forma lo que los productores comúnmente denominan “costra”.

Una vez dispersas las partículas de suelo, son arrastradas por los escurrimientos superficiales hacia las zonas más bajas de los lotes.

De esta forma se pierden importantes cantidades de materia orgánica y de nutrientes de los suelos, formando parte de los escurrimientos superficiales, incluso en sistemas de siembra directa.

El estudio permitió demostrar que los cultivos de cobertura en base a una mezcla de Vicia sativa y Avena sativa -implantados como antecesores de soja de primera- disminuyeron significativamente la formación de escurrimientos superficiales, la pérdida de sedimentos y disminuyeron significativamente las pérdidas de materia orgánica y nutrientes del suelo.

COMO SE LLEVÓ A CABO EL ESTUDIO

En la investigación se aplicó una lluvia simulada de 60 mililitros por hora, a los 30 días de la implantación de un cultivo de soja de primera.

En el balance final, se registraron pérdidas totales de suelo de 1.042 kilos por hectárea en las parcelas de soja sin cultivos de cobertura, mientras que esas pérdidas se redujeron a 165 kilos por hectárea en las parcelas de soja con cultivos de cobertura.

Un dato a tener en cuenta es que la densidad de la vegetación lograda por los cultivos de cobertura y la contribución de sus raíces como vías de ingreso del agua hacia estratos más profundos, impidió la formación de costras y aumentó la posibilidad de infiltración del agua de lluvia.

EL MAPA DEL SUR SANTAFESINO

Durante la campaña 2022/2023, la superficie implantada con cultivos estivales de primera –soja, maíz, sorgo y girasol– en los departamentos Belgrano e Iriondo -en el sur de Santa Fe- llegó a 383.730 hectáreas, unas cuatro veces la superficie sembrada de trigo.

Fuente: Infocampo