Coronados de gloria

Hoy la liga habla de la Academia. Hoy el departamento se pone de pie. Un equipo que unido formó un escudo impenetrable para destronar al rey. Un equipo que mostró carácter y personalidad en los escenarios más desfavorables y ante los rivales más temibles. Atlético Sastre lo hizo. Salud campeón!

Atlético Sastre lo hizo. Luchó contra viento y marea. La Academia tuvo un ejército de gladiadores que se bancaron las mil y una batallas. Como en aquellos épicos escenario tormentosos que llenaron de temor hasta a los más valientes, los guerreros del “Facha” Caloni alcanzaron la gloria como en el recordado 2005. Los “leones” derrotaron al invencible, al multicampeón Atlético San Jorge. Como en aquella leyenda, donde David se cargó a Goliat, los soldados celestes y blancos frenaron al invencible Uruguayo.

Fue una temporada más donde los escollos a sortear fueron durísimos. Pero Atlético Sastre infló el pecho en las situaciones más difíciles y se hizo fuerte ante la adversidad. Enfrentó lesiones, sanciones y la suspensión de su casa en el inicio de la temporada. Tropezó y se volvió a poner de pie. Se equivocó y supo corregir. Ganó y entendió que nada era imposible.

Hoy la liga habla de la Academia. Hoy el departamento se pone de pie. Un grupo de jugadores que unidos formó un escudo impenetrable. Un equipo que mostró carácter y personalidad en los escenarios más desfavorables y ante los rivales más temibles.

Fueron trece años interminables para quebrar el maleficio. Fue más de una década que costó lágrimas. Pero fueron momentos luchando hasta el final y diciendo presente en instancias definitivos. Decepciones y alegrías, con la frente alta y con la piel derramada sobre el césped.

El equipo que entendió que Atlético San Jorge no era imbatible. El Sastre de las finales. El Sastre de momentos heroicos que ni el propio paso del tiempo logrará borrar de las retinas de sus hinchas. El Sastre de la octava estrella para las vitrinas. El Sastre que dejó las gotas de sudor en las cruzadas más hostiles para hacer crecer la gloria.

Fue la final. Fue el feriado del 20 de agosto donde la Academia rindió su materia pendiente. Fueron noventa minutos de éxtasis en su estado más puro. Y el día donde la pelota bailó su mejor vals, donde los hinchas se abrazaron como los mejores amantes, donde las pasiones y emociones fueron las más efervescentes del año. Fue el día en que Atlético Sastre golpeó la puerta para gritar campeón.

Su libreto lo defendió desde la teoría hasta la práctica misma. Tuvo que variar jugadores, pero nunca titubeo. Y todo ello se convirtió en un mérito intransferible de un escuadrón de soldados preparados para cada batalla.

Sería caer en el facilismo constante de elogios, a manera de ritual, para un equipo que alcanza la cima. Los recursos de justicia justifican, de alguna manera, siempre al campeón. Pero el Atlético Sastre consagrado fue consecuencia de sus principios, más allá de sus rivales y los momentos. Desde su cuerpo técnico que supo transmitir un mensaje hasta los futbolistas que entendieron y aplicaron a la perfección. Y la liga admitió que la Academia sigue siendo un grupo de guerreros que nunca está muerto.

Atlético Sastre siempre quiso más, y lo logró. Entonces, la Academia. El grupo que consiguió la gloria. Desde el origen de su convencimiento. Desde el perfil de un equipo apto para cada batalla.