Finalmente, y como lo anticipó bumerangnews.com el jueves por la mañana, en la sesión ordinaria de la noche del 30 de abril ingresó al Concejo el veto de la intendente, María del Carmen Amero, al cambio de horario comercial para la atención al público en la ciudad. Pero el rechazo no venía sólo: lo acompañaba una recomendación para que el cuerpo legislativo modifique el proyecto bochado. Y como también adelantó este medio, el pedido del Municipio fue ignorado por completo. Ahora, con las cartas sobre la mesa y luego de la jugada política hecha por el Ejecutivo, la decisión quedó en manos del Palacio Municipal, que si quiere cambiar las reglas del juego deberá hacerlo por decreto.
LEER.- El Municipio vetó el cambio de horario comercial y saldría por decreto
La política local está más caldeada que nunca. La tensión llegó a tal punto entre el Poder Ejecutivo y Legislativo, que el propio concejal del oficialismo, Oscar Cagliero, no ocultó su enojo en la semana tras la decisión de la intendente de vetar el ingreso de los integrantes de la sala Raúl Cragnolino a la Junta de Defensa Civil. Esa crítica hizo mella en la Municipalidad que, rápidamente, no sólo disparó contra la oposición, sino que también le pasó factura al edil del Frente Progresista por hacer pública su disconformidad. También, desde Juntos por el Cambio, Leandro Baravalle había tomado la posta siendo el primero en demostrar su descontento con la medida.
Pero en la noche del jueves no solamente los ediles volvieron a la carga con un nuevo proyecto corregido para ser parte de la Junta de Defensa Civil – el veto del Municipio indicaba que poseía errores técnicos en su formulación – sino además le dieron ingreso al revés emitido por la intendencia a la modificación del horario comercial.
Y entre las razones esgrimidas por Amero para rechazar la ordenanza, se formuló que la normativa aprobada considera que «del horario vigente para el ejercicio de ciertas actividades exceptuadas (8 a 12 hs y 17 a 20 hs) se desprende un total de 7 horas de atención como máximo», y que la modificación «ampliaría a un total de 9 horas, medida que contraría la lógica de las medidas de restricción de circulación en el marco del aislamiento».
Continuando con ese mismo punto de conflicto, el Municipio sostiene entre sus considerandos que «al disponer que los horarios de atención sean para todos los días de la semana sin especificaciones, incentiva a la circulación de personas con la agravante y mencionada del aumento de horas y controles», y agrega que el horario de atención corrido «no resulta de la costumbre de los comercios locales». También contempla la inexistencia de sanciones para aquellos que violen la reglamentación.
Por eso, la respuesta del Municipio es clara: «Vétese la Ordenanza N° 1196/20 sancionada el 17/04/2020, por considerar que resultan claras y manifiestas las deficiencias en la técnica legislativa, los errores de tipo legal y los criterios de oportunidad adoptados por el cuerpo deliberante al momento de regular la materia en cuestión».
Así las cosas, con el veto recibido y la decisión tomada para no darle con el gusto a la intendente, será el mismísimo Municipio quien deba dar el próximo paso. Si Amero pretende mover el horario comercial en Sastre, tendrá que actuar mediante un decreto, algo a lo que inicialmente se oponía y, por tal razón, le había pedido a concejales que emitan una ordenanza.




