Calor apocalíptico: ya secó al menos dos lagunas en la provincia

Calor apocalíptico: ya secó al menos dos lagunas en la provincia

"Laguna Paiva" tiene ahora un desierto de tierra cuarteada en lugar de playa, Otro tanto pasa con la Bedetti, un espejo de agua de Santo Tomé

Con el río Paraná midiendo este martes 20 centímetros por debajo del cero y su altura aún cayendo, las postales que conmovieron a los habitantes del departamento La Capital parecen sacadas de una zona desértica sub sahariana pero no del litoral del quinto río más grande del mundo: lagunas sin agua convertidas en tierra dura y de resquebrajada.

Tan grave es el panorama que, sea a causa del cambio climático global la duración extraordinaria del fenómeno de la Niña o de ambos, la desesperación se volvió acción entre muchos vecinos que el lunes comenzaron a organizarse en lo único que podían hacer: salvar a las pocas especies acuáticas, ahora en esos lechos secos.

Un flyer que circuló a velocidad de rayo pidiendo voluntarios para hacerlo tenía una imagen elocuente de la tragedia: una pequeña tortuga de agua dulce agonizando sobre la tierra cuarteada con nada mas que polvo para respirar.

Esa foto fue sacada en la laguna Bedetti de la ciudad de de Santo Tomé, uno de los espejos de agua a los que la sequía parece haber condenado a su desaparición. Ya no tiene agua. Solo algún que otro charco de lodo.

Con el Paraná -que aunque con islas y todo entre las ciudades de Santa Fe y Paraná mide unos 35 kilómetros de agua – en su bajante más extraordinaria desde 1945; los lagunas secándose parecen apenas los títulos de crónicas anunciadas.

Y no por ello es menos angustiante. Sin lluvias de intensidad suficiente en el calendario meteorológico cercano, nadie atina a decir cuándo la Laguna Bedetti, En la localidad de Santo Tomé lindante al sur de la ciudade Santa Fe, se recuperará y ni siquiera si lo hará.

Y si ello no fuera suficiente junto a la sensación térmica que este martes trepó a los 43 grados (e incluso algo más, según la zona de departamento):hacia el norte de la capital provincial la ciudad de Laguna Paiva perdió su “laguna”.

Así de extremo. El humedal a cuyas orillas se recostaba esta ciudad (a 40 km de distancia de Santa Fe) y del que tomaba su nombre, lisa y llanamente no existe. Se seco por completo.

La noticia es tan pavorosa que no hubo medio de prensa nacional que no la publicara. E incluso alguna cadena europea la usó en las últimas horas a modo de evidencia para alertar una vez más de la catástrofe hemisférica que el cambio climático esta ocasionando en el sur.

Lagunas convertidas en desiertos de tierra reseca, humedad reemplazada por polvo volátil y flora y fauna al borde de la extinción por el calor configuran un panorama apocalíptico que los santafesinos jamás pensaron ver tan de cerca.

En el departamento La Capital los dramas ( y tragedias) climáticos fueron históricamente a causa de inundaciones por caudales de agua de millones y millones de metros cúbicos que, aunque cíclicos, nunca dejaron de ser terriblemente dañinos dejando inocua casi siempre toda previsión o precaución. Ya sea que las agua vinieran por el río Paraná, ya lo hicieran por el río Salado; como en el 2003 cuando inundó en pocas horas mas de 100 mil hogares y se cobró la vida de más de una veintena de personas.

También los ciclos de bajantes fueron sucesivos y alternados pero ahora se está frente además a una sequía con temperaturas al tope de escala mercurial. Una combinación letal para la vida, inclusive humana.

Mientras las autoridades han declarado su preocupación y alertan sobre los efectos de los golpes de calor y la deshidratación aconsejando cómo cuidarse, los voluntarios con botas, guantes, gorros, protectores solares salieron este martes munidos de recipientes para juntar las tortugas que quedaban vivas en el lecho de Laguna Bedetti y buscaban hidratarlas para salvarles la vida.

Fuente: La Capital

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