A Soledad Guerrero, médica y coordinadora del Programa de Inmunizaciones de la provincia, le alcanzan pocas palabras para explicar de forma contundente por qué es importante que los docentes, niños y adolescentes se vacunen contra el coronavirus antes de empezar las clases. “Si queremos defender la presencialidad en las escuelas, la herramienta más importante que tenemos es la vacunación”, destaca.
A menos de un mes para el inicio del ciclo lectivo en las escuelas santafesinas, previsto para el segundo día de marzo, el 96 % de los docentes ya cuenta con dos dosis de vacuna contra el coronavirus y ocho de cada diez accedieron al refuerzo. Sin embargo, la aplicación de terceras dosis en adolescentes viene más lenta. Recién la semana pasada se aprobó la aplicación de refuerzos en esa franja etaria “con el objetivo de prolongar el efecto protector del esquema de vacunación inicial frente a la situación epidemiológica actual”.
Actualmente, en Santa Fe el 83 % de los menores de entre 12 y 17 años y el 70 % de los niños de 3 a 11 años tienen dos dosis de vacuna. Y aunque estas cifras están por encima de la media del país, aún pueden mejorarse.
Para Guerrero, un buen porcentaje de vacunación para disminuir la circulación del Covid-19 en las aulas debe ubicarse por encima del 80 por ciento. “Lo ideal es que los docentes concurran con su dosis de refuerzo y que los chicos tengan su esquema completo”, explica.
El inicio del ciclo escolar, dice, “es un momento vital” para la vacunación de los niños. El control de los carnés de vacunas en las escuelas resulta fundamental para que las familias completen los esquemas de inmunización y los chicos estén protegidos no sólo de las infecciones por coronavirus sino también de otras enfermedades.
En los vacunatorios provinciales ya empezaron a citar a los adolescentes de 12 a 17 años para recibir su dosis de refuerzo contra el coronavirus. En esta población se están aplicando las dosis de Moderna y Pfizer, cuatro meses después de haber accedido a la segunda dosis. En el caso de los niños de 3 a 11 se siguen colocando segundas dosis de la vacuna de Sinopharm.
“Es importante que el niño vaya a la escuela con la inmunidad creada por la vacuna, porque los niños intervienen en la transmisión de la enfermedad y, como los docentes y el personal escolar también están protegidos, se produce lo que llamamos una inmunidad de rebaño, generando como una pared de resistencia a la penetración del virus en ese establecimiento”, explica Guerrero.
Los esquemas completos de vacunación colaboran en reducir la circulación del virus en las aulas. “Que maestros y alumnos estén protegidos contra la enfermedad permite la presencialidad en las aulas”, apunta Guerrero y considera que la vacuna es una herramienta fundamental, además de otras estrategias de cuidado como el uso del barbijo o la ventilación de las aulas.
Rezagados
La vacunación de niños de 3 a 11 años contra el coronavirus comenzó en octubre. Actualmente, siete de cada diez niños de esa edad cuentan con dos dosis de vacunas, un porcentaje algo menor que el de la población general (que llega al 85 %).
Para Guerrero, que el ritmo de vacunación de niños haya sido más lento que entre los adultos obedece a múltiples factores, entre los cuales se destaca que para los niños raramente la enfermedad alcanza formas graves. A excepción de lo sucedido en esta última ola, donde se mostró claramente cómo el virus avanzó en las poblaciones menos vacunadas, afectando a personas más jóvenes.
También, dice, influyó la actitud de algunos pediatras hacia la vacuna. “Que algunos pediatras no hayan adherido inmediatamente a la campaña de vacunación no fue bueno. El rol del pediatra es muy importante para los padres, ya que es la persona a quien confían el cuidado de la salud de sus hijos y la recomendación de estos profesionales es muy tenida en cuenta”. Todos estos factores, concluye, retrasaron la vacunación de los más chicos. Por eso, lo que queda de febrero será clave para avanzar en la inmunización de niños y adolescentes que pueden acercarse hasta el vacunatorio de la ex Sociedad Rural sin esperar su turno si no han recibido la primera o segunda dosis de vacuna contra el Covid. “Queremos que el inicio del ciclo lectivo sea un momento para pensar que estamos saliendo de todo lo que significaron los períodos de aislamiento más profundos. Hoy estamos más liberados, pero tenemos la responsabilidad como docente, mamá, papá o familia de ponernos al día con los esquemas de vacunación”, afirma la responsable del programa de inmunizaciones.
Sólo así, advierte, se podrá defender la presencialidad en las aulas, tan necesaria para niños y adolescentes.
Lo importante de completar los esquemas de inoculación
El comienzo de la escolaridad obligatoria, a los 5 años, y el sexto grado de la primaria, a los 11, son dos momentos importantísimos para completar esquemas de vacunación. “Tenemos que iniciar el ciclo lectivo con todos los cuidados posibles y la vacuna es parte de esos cuidados necesarios”, sostiene la coordinadora del Programa de Inmunizaciones de la provincia, Soledad Guerrero. Este año, el desafío es mayor ya que una de las consecuencias de la pandemia fue la disminución de la cobertura de vacunas. “Es una situación que se dio en el país y el el mundo y que tenemos que recuperar, porque es la única forma de prevenir enfermedades”, apunta.
Guerrero recuerda que “en el ingreso escolar estamos completando esquemas de vacunaciones que resultan vitales para lograr tener una inmunidad de por vida para algunas enfermedades, como por ejemplo las segundas dosis de sarampión o de varicela, que por primera vez se incorpora al calendario”. De acuerdo al calendario de vacunación dispuesto por el Ministerio de Salud de la Nación, entre los 5 y los 6 años los niños deben recibir una dosis de vacuna contra la Polio (poliomielitis), la triple viral (contra el sarampión, la rubéola y las paperas), la triple bacteriana celular (contra la difteria, el tétanos y la tos convulsa) y la segunda dosis de la vacuna contra la varicela. A los 11 se vacuna contra la hepatitis B, la triple viral (previene contra el sarampión, la rubéola y las paperas. Si ya recibió la vacuna durante la infancia, no es necesario volver a vacunarlo. En caso contrario, es necesario iniciar o completar el esquema antes de terminar la primaria), la triple bacteriana acelular, la vacuna contra el VPH (dos dosis, para niños y niñas), el refuerzo de la vacuna antimeningococo tetravalente y el refuerzo de la vacuna contra la fiebre amarilla, a los 10 años de la primera dosis.
Fuente: La Capital




