#8M: El rol de la mujer en las fuerzas de seguridad

Por primera vez en la historia, la Unidad Regional XVIII tiene como jefa a una persona de sexo femenino. Se trata de Marisabel Mendoza, quien desde octubre de 2018 marcó un punto de inflexión en el ámbito policial de la provincia.

A fines de octubre de 2018, Marisabel Mendoza dejó la subjefatura de la Unidad Regional I para asumir como jefa de la Unidad Regional XVIII. Desde ese momento se convirtió en la primera mujer en ocupar el máximo cargo de la dependencia que comanda las fuerzas de seguridad del departamento San Martín. «Estoy muy honrada con la designación y la confianza que depositaron en mí para ocupar el cargo», le dijo a El Primer Mate de la Mañana – programa que se emite de lunes a viernes de 7 a 9 por Radio Cronos FM 107.1 -.

Sastre vive una particularidad. Y en este Día Internacional de la Mujer, el sexo femenino realza su figura en áreas preponderantes en la sociedad. Tres ámbitos claves tienen al frente a una mujer. La política con María del Carmen Amero; la salud, con Jimena Depiante como directora del Samco; y las fuerzas de seguridad, la cual tiene a Marisabel Mendoza como máxima autoridad.

Como sociedad vivimos un hecho histórico desde octubre y es el que una mujer ocupe la máxima autoridad de la Unidad Regional XVIII

– La verdad que sí. Si bien había una subjefa de UR XVIII, por primera vez le tocó a una mujer conducir esta dependencia. Estoy muy honrada con la designación y la confianza que depositaron en mí para ocupar el cargo. 

¿Desde cuándo surgió tu interés por trabajar en las fuerzas de seguridad?

– Vengo de una familia de policías. Mi padre y mis tíos trabajaron ahí, ya están retirados. Desde chica, cuando mi padre llegaba de trabajar, le sacaba el uniforme y me vestía. O sea que desde pequeña viene ese deseo.

¿Cuánto hace que estás recibida?

– Estoy transitando los 30 años de servicio, tengo 49 años de edad. Ingresé a los 19 años, hice la escuela de Cadetes en Rosario donde egresé en 1991 como oficial de policía. Soy nacida en Laguna Paiva.  

Si hablamos de aquella época y la comparamos con la actualidad, ¿cómo es el promedio de mujeres que estaban dentro de las fuerzas?

– Ahora hay muchas más. En 1989 cuando ingresé era la tercera promoción de mujeres. En ese momento eramos 101 efectivos y sólo nos recibimos 11 mujeres. Hoy hay 22.150 efectivos, de los cuales 7.800 son mujeres. Y en el departamento San Martín hay 244, y de ese total existen 74 son personas de sexo femenino.

Como jefa estas en contacto con todo el departamento, ¿cuáles son las principales denuncias de las mujeres en la región?

– Generalmente hay casos de violencia de género, donde gracias a Dios tenemos en la región la Comisaría de la Mujer que trabaja con mucha profesionalidad y lo hace en conjunto con la UR XVIII. Es la mayor demanda.

Los datos de 2019 son alarmantes en cuanto a femicidios. Las estadísticas asustan…

– Son hechos que preocupan mucho. Vivimos en una sociedad cada vez más violenta e intolerante. Si alguna mujer pasa por alguna mujer angustiante o violenta, pedimos que se acerque a las comisarías a realizar las denuncias y para recibir la ayuda necesaria.

A lo largo de estos 30 años, ¿notas un trato diferente por ser mujer?

– Personalmente jamás sentí discriminación ni desigualdad. Desde muy joven me designaron jefa de Operaciones en la UR II en Rosario, fui subjefa de la UR I en el departamento La Capital y ahora estoy al frente de la UR XVIII. Soy la única mujer en conducir una dependencia de esta magnitud en la provincia. Entonces nunca observé nada desigual.

¿Cuál fue la situación más difícil que te tocó enfrentar en tu carrera?

– Cuando acudimos a algún lugar y nos enfrentamos a la muerte de una persona, sobre todo cuando es alguien inocente víctima de un hecho delictivo, es lo más difícil porque uno no tiene palabras para describir el momento ante una familia que pierde a un ser querido. Después me tocó estar en épocas de saqueos en Rosario y como policía debíamos cuidar a los ciudadanos pero a la vez había un sector que no tenía las herramientas para salir adelante en una crisis económica muy profunda. Y en Santa Fe también me tocó vivir las inundaciones, un momento muy duro.

¿Qué le dirías a una chica que acaba de terminar sus estudios secundarios y quiere meterse en las fuerzas de seguridad?

– Nunca hay que renunciar a sus sueños. Si no se puede ingresar el primer año, hay que volver a intentarlo. Esta profesión tiene muchas cosas buenas. Pero siempre digo lo mismo, nunca hay que meterse por un mero salario. Esta es una profesión que necesita tener vocación de servicio, sacrificio, compromiso y amor por el prójimo. Sino se hace cuesta arriba y complicado llevarla adelante. Hay que estar siempre a disposición del ciudadano.