“La educación sexual no se discute”

“La educación sexual no se discute”

La ministra de Educación dijo que la ESI tiene que estar presente en la ley de educación y además defendió el proyecto para que se implemente en las escuelas de toda la provincia con fuerza de ley, algo que rechazan los grupos religiosos que llevan adelante la campaña “Con mis hijos no”.

El gobierno provincial irá a fondo por la ley de educación sexual integral (ESI), a pesar de las dudas del Senado y de la campaña en contra que llevan adelante organizaciones sociales antiderechos con el visto bueno de la Iglesia. “Es nuestra obligación”, señaló este martes la ministra de Educación de la provincia, Claudia Balagué, quien reafirmó además la decisión política del gobierno de lograr la sanción de la ley de educación durante el actual mandato.

En las últimas dos semanas, la campaña contra la ESI tuvo como agregado una fuerte presión de los obispos de la Iglesia Católica sobre los senadores provinciales. En dos ocasiones, se reunieron con los representantes del radicalismo y del PJ para plantear reparos a ese proyecto y también a otra iniciativa más general para lograr que Santa Fe tenga su propia ley de educación.

La Iglesia entiende que ambos proyectos, que tienen media sanción de la Cámara de Diputados y están demorados en el Senado, tienen como objetivo “hegemonizar la educación al concentrar” todas las decisiones en el Estado. Los obispos también criticaron que “se excluye” del sistema a la educación confesional y religiosa y que “se limita la educación sexual integral a la sola perspectiva de género”.

La ministra Balagué salió al cruce. “La educación sexual integral no es discutible”. Según la funcionaria, “hay realmente un consenso mayoritario” de que la ESI tiene que estar presente en la ley de educación y además defendió el proyecto para que se implemente en las escuelas de toda la provincia con fuerza de ley, algo que rechazan los grupos religiosos que llevan adelante la campaña “Con mis hijos no”.

“La educación siempre se mete con los hijos”, replicó Balagué en diálogo con Radio 2. “Si no, no estaríamos cumpliendo nuestra misión. Meternos con los chicos es nuestra obligación”, agregó la ministra al señalar que la escuela es un espacio de defensa de los derechos de los niños y de contención ante situaciones que pueden originarse en el seno familiar, como el abuso infantil.

El proyecto de ley de educación incluye un capítulo especial sobre ESI. Tuvo media sanción unánime de la Cámara de Diputados el pasado 20 de septiembre, luego de un proceso de debate previo, abierto a la sociedad, que llevó algo más de dos años. El otro proyecto, para convertir en ley la resolución por la cual se implementa la ESI en la provincia, tiene media sanción de la Cámara baja desde el 14 de junio y aún no fue analizado por el Senado.

En respuesta a los planteos de la Iglesia, la ministra Balagué aclaró que los dos proyectos abarcan a los establecimientos privados dentro del sistema educativo. La actual ley que regula la educación de gestión privada “no se anula”, explicó Balagué. “No se prohíbe que haya escuelas religiosas. Hay versiones tergiversadas que están influyendo en el debate”.

En la última semana hubo fuertes cruces en la Legislatura en torno a ambos proyectos. El diputado del Frente Social y Popular Carlos Del Frade acusó a los obispos de intentar frenar la ley de educación y el senador justicialista Rubén Pirola respondió que las acusaciones son “una irresponsabilidad”, ya que los proyectos en cuestión están siendo estudiados en las comisiones correspondientes.

La polémica inició cuando los arzobispos Sergio Fenoy (Santa Fe) y Eduardo Martín (Rosario) junto al obispo Luis Fernández (Rafaela) se reunieron con el presidente del Senado Carlos Fascendini y los senadores radicales Orfilio Marcón, Rodrigo Borla y Felipe Michlig para plantear sus reparos a la ley de educación y a la ESI. Luego hicieron lo propio con los senadores justicialistas José Baucero, Osvaldo Sosa, Rubén Pirola, Raúl Gramajo, Alcides Calvo, Armando Traferri, Ricardo Kaufmann y Eduardo Rosconi.

Fuente: El Ciudadano

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